La escritora chilena Isabel Allende afirmó hoy en Uruguay que la guerra contra la droga "está perdida" y sugirió legalizar al menos alguna de ellas para evitar que sigan muriendo miles de personas en todo el mundo.

"La droga no se combate a balazos por parte de la policía o los militares sino con educación, porque la guerra contra ella está perdida", afirmó la autora de "La casa de los espíritus".

En una entrevista con la radio El Espectador, Allende dijo que ha conocido "de cerca" la problemática de la droga porque dos de los hijos de su esposo estadounidense murieron a causa de ellas y el menor "pudo salir tras años de consumir heroína".

"En lugar de gastar millones en combatir la droga se deben invertir en educación, deporte y cultura para los jóvenes y legalizar la droga", agregó.

Allende dijo que las cárceles de Estados Unidos, donde reside, "están llenas" de detenidos por consumir drogas "pero los traficantes siguen libres y el negocio crece".

En referencia a su última novela, "El diario de Maya", dijo que la escribió pensando en sus nietos "y en el mundo lleno de tentaciones en el que les toca vivir".

Maya es un personaje "duro" que pasa "por la calle, la prostitución y la droga" pero en el fondo "es una joven sana y generosa cuya rehabilitación es posible con el amor y esfuerzo de su abuela", destacó.

Allende aseguró que escribe "para conmover a la gente y para ganar un amigo (el lector)" y señaló que no le atribuye mucha importancia a la crítica "ni cuando es despiadada, ni cuando es muy buena".

"En Chile es donde se me critica más, por aquello de que nadie es profeta en su tierra", aseguró la autora de "La isla bajo el mar" y destacó que el Premio de Literatura que recibió recientemente en su país se lo debe "a la gente que fue quien me lo dio".

La escritora detalló que empieza sus libros cada 8 de enero "por cábala" y porque en esa fecha comenzó a escribir "La casa de los espíritus" y "como fue un éxito me mantengo con esa idea", dijo.

Allende nació en Perú, fue criada en Chile, tras el golpe de Estado contra Salvador Allende, primo hermano de su padre, en 1973 se radicó en Venezuela donde vivió trece años y comenzó a escribir. Posteriormente tuvo residencia en varios países.

Por ello "ahora tengo un pie en California y otro en Chile pero me siento extranjera en todos lados. Eso no está mal para tener mejor perspectiva y me ayuda para ser escritora", afirmó.

Además, se definió como "feminista" a pesar de que esa palabra "esté desprestigiada", dijo, y destacó que "queda mucho por hacer en todo el mundo para derrumbar el patriarcado".