El gobernante Partido Socialista y el opositor Partido Popular acordaron el martes reformar la Constitución española para fijar un techo de gasto de las administraciones.

De momento, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero no concretó ese límite ni los detalles de la reforma. España es uno de los países de la Unión Europea más golpeados por la crisis de deuda. Su déficit alcanzó el 9,2% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2010 y el objetivo del gobierno es rebajarlo al 6% este año.

Zapatero hizo el anuncio durante un debate parlamentario en el que se aprobaron los últimos planes de ajuste con los que el gobierno espera ahorrar más de 5.000 millones de euros (7.230 millones de dólares) a las cuentas públicas.

El líder del conservador Partido Popular, Mariano Rajoy, se mostró dispuesto a apoyar al Partido Socialista en la enmienda. Una reforma constitucional requiere el respaldo de los tres quintos de las ambas cámaras legislativas — Congreso y Senado — para salir adelante.

Pero el apoyo de socialistas y populares, los dos partidos mayoritarios, garantizaría su aprobación.

Las elecciones generales en España se celebrarán el próximo 20 de noviembre, aunque Zapatero, que no concurre a un tercer mandato, afirmó que la reforma podría aprobarse antes de la cita con las urnas.

"Considero que es factible llegar a ese acuerdo de reforma constitucional e invito a los dos grupos mayoritarios y a los demás grupos de la Cámara a que lo concreten en una proposición de ley de forma constitucional que pueda ser aprobada de inmediato", dijo Zapatero.

La propuesta llegó una semana después de que el presidente francés, Nicolás Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, hicieran un llamamiento a los países de la eurozona para equilibrar sus balances a través de reformas constitucionales.

España se recupera lentamente de dos años de profunda recesión y su tasa de desempleo roza el 21%. Rajoy parte como favorito en todas las encuestas para ganar las elecciones.

Las dudas sobre la solvencia del país ibérico y el desplome de su bolsa llevó al Banco Central Europeo a comprar recientemente bonos de deuda española, rebajando considerablemente la presión y el diferencial entre el papel español a 10 años y el bono de referencia alemán.

La mejora se hizo visible el martes en su última subasta de deuda. España pagó intereses menores y colocó fácilmente unos 3.000 millones de euros en deuda a corto plazo.

El Tesoro pagó una tasa de interés del 2,2% en bonos a seis meses en comparación al 2,5 de la última subasta. En los bonos a tres meses, el coste fue del 1,4% con respecto al 2% de julio.