Cuando los combates en Libia parecían estancados, era un secreto a voces que asesores militares extranjeros estaban trabajando en secreto dentro del país, entrenando a la insurgencia y proveyendo información táctica para los ataques aéreos de la OTAN contra las fuerzas de Moamar Gadafi.

Los diplomáticos afirman que los miembros de la OTAN y aliados en el Medio Oriente efectuaban una campaña encubierta en el territorio libio. La operación fue separada de la estructura del comando de la OTAN para no comprometer el cumplimiento de ésta al mandato de Naciones Unidas: proteger a los civiles.

Estos elementos básicamente invisibles ayudaron a transformar un variopinto ejército rebelde en una fuerza organizada que fue capaz de irrumpir en Trípoli y ocuparla.

El ministro del Exterior de Francia, Alain Juppe, reconoció el martes la presencia de ese personal. En declaraciones a radio EUROPA-1, afirmó que Francia contribuyó con "unos cuantos instructores" para que adiestraran a los combatientes rebeldes.

Debido a que persisten focos de resistencia, la OTAN dijo que la misión de la alianza continuará a pesar del veloz avance rebelde en Trípoli. Aunque el bloque militar ha negado de manera habitual que tenga efectivos en Libia, un portavoz mencionó indirectamente la presencia de las fuerzas extranjeras.

El portavoz había dicho a principios de mes que los estrategas de la alianza "observaban la situación mediante información de fuentes aliadas que se encuentran en la región".

Los analistas destacaron que conforme pasaba el tiempo, los ataques aéreos aumentaban su precisión y disminuían los daños colaterales, lo cual indicaba la presencia de controladores aéreos en los diversos campos de batalla.

Los bombardeos selectivos asestaron golpes metódicos a los complejos de telecomunicaciones y depósitos de armas, cruciales para Gadafi. Un número cada vez mayor de aviones robot con capacidad para cazar y atacar facilitaban vigilancia las 24 horas conforme avanzaban los rebeldes.

Los diplomáticos reconocen que los equipos encubiertos de Francia, Gran Bretaña y de algunos estados de Europa oriental proveyeron asistencia crucial.

La asistencia incluyó expertos en logística, asesores de seguridad y controladores aéreos de avanzada para el ejército insurgente, así como agentes secretos, analistas evaluadores de daños y otros expertos, dijo un diplomático en la sede de la OTAN en Bruselas. El diplomático solicitó no ser identificado debido a lo delicado del asunto.

La CIA y otras agencias de espionaje estadounidenses han recabado información durante el conflicto mediante los contactos que habían tejido cuando trabajaban con el gobierno de Gadafi en acciones antiterroristas dirigidas contra grupos rebeldes islámicos vinculados a al-Qaida y que actuaban en Libia.

Otro indicio de la intervención extranjera fue la mejora rápida de las operaciones del ejército rebelde, en especial una mejor coordinación de combate, que no se había visto a principios del conflicto.

"Normalmente esto es muy difícil de lograr para fuerzas sin adiestramiento", dijo Barak Seener, experto para el Medio Oriente del Instituto Real de Servicios Unidos, una unidad de expertos militares británicos. "Sin embargo, los rebeldes se adaptaron pronto, indicativo de que fuerzas especiales los estaban adiestrando. Ni que decir", agregó.

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Baldor informó desde Washington DC. Los periodistas de The Associated Press David Stringer, en Londres; Jamey Keaten, en París, y Kimberly Dozier, en Washington DC, contribuyeron a este despacho.