Argentina, que acoge la mayor colectividad judía de Latinoamérica, ha visto nacer el primer club de vinos kosher del mundo, una iniciativa que busca captar a amantes del buen beber apegados a sus preceptos religiosos.

El Kosher Wine Club (KWC), que acaba de lanzarse, otorga a sus socios la posibilidad de acceder cada dos meses a vinos exclusivos, que no se comercializan por otras vías, elaborados bajo supervisión rabínica.

"El proceso de elaboración es igual al de otros vinos. La diferencia, al ser kosher, es que tenemos la certificación de un rabino", dijo hoy a Efe Mariana Gil Juncal, sumiller del KWC.

Entre otras particularidades, para ser kosher -vocablo hebreo que significa "apto"- las uvas, una vez que entran en la bodega, deben ser manipuladas únicamente por personal autorizado por el rabino que certifica todo el proceso de elaboración.

Este personal, que "cuidad el alma del producto kosher", según Gil Juncal, debe ser observante del "sabbat" (día de descanso de la religión judía) y estudioso de la Torá.

Este tipo de vinos tiene otras singularidades: si va a ser consumido durante las Pascuas judías, no puede contener ciertas levaduras, un aspecto que también certifica el rabino.

El KWC envía a sus asociados vinos de factura exclusiva, que se elaboran en la bodega Uva Negra Wine, en la provincia de Mendoza (oeste de Argentina), la mayor productora vitivinícola del país.

Aunque el club elabora variedades como el Merlot y el Cabernet, su gran apuesta es por el Malbec, la uva insignia de Argentina y que no se produce bajo certificación kosher en otros países.

"El vino kosher tenía muy mala prensa: lo catalogaban como un vino dulce, sin calidad. De hecho, había quedado relegado para algunas ceremonias religiosas. Pero en los últimos años se reconvirtió y se logran vinos de gran calidad", aseguró Gil Juncal.

Según la experta, en una "cata a ciegas" no se pueden diferenciar el vino del KWC de otros convencionales de alta gama.

El valor de este tipo de vinos es de unos 65 pesos (unos 15,5 dólares) por botella, un poco más caro que el promedio debido al valor añadido de la certificación rabínica.

El club se ha trazado como objetivo alcanzar para finales de año los 500 socios en Argentina, mientras planea lanzar franquicias en otros países y explora la posibilidad de exportar sus vinos.