El primer mundo se hunde por culpa de una crisis que abarca todos los ámbitos de la sociedad, no solo el económico, mientras América Latina tiene "un proyecto de construir un barco" a pesar de sus diferencias internas, afirmó hoy a Efe el incombustible cantautor español Luis Eduardo Aute.

El artista se encuentra en Montevideo en el marco de una breve gira regional que le ha llevado ya a La Paz, donde actuó el domingo, que prosigue en las localidades argentinas de Mar del Plata y Buenos Aires, el jueves y el viernes, y culmina en Santiago de Chile, el sábado.

En una entrevista celebrada horas antes de presentar su último disco, "Intemperie", en el emblemático Auditorio Nacional Adela Reta de la capital uruguaya, un Aute locuaz y afable habla sin tapujos de la vida y la política, aunque empieza por su verdadera y tal vez menos conocida pasión, el cine.

"Lo último que hubiera pensado en mi vida era que iba a escribir canciones, a grabar discos y a subir a un escenario", asegura el cantautor, nacido en 1943 en Filipinas (a donde emigró su padre catalán) y que ve en el séptimo arte "el medio de expresión más completo que hay".

Aute recuerda sin dolor que siempre quiso ser director de cine pero no pudo obtener el título que se pedía en su época por carecer del nivel preuniversitario exigido para estudiar esa carrera.

Lo probó también por otra vía, realizando cortometrajes, pero por el camino "se cruzó la guitarra".

Pese al éxito de sus letras y su voz, en 2001 hizo realidad su sueño de dar a luz un largometraje cinematográfico, "Un perro llamado dolor", que llegó a varios festivales y que este lunes presentó él mismo en persona en Montevideo, en el Centro Cultural de España.

La cinta, que él considera "un accidente" porque surgió en realidad de una serie de dibujos que le encargaron sobre Goya para una exposición pictórica, es un película animada de elaboración austera pero que llegó a varios festivales, entre ellos el de San Sebastián.

Además de conocer esa faceta del artista, los uruguayos podrán disfrutar este martes de "Intemperie", un álbum de 15 canciones "muy diversas", entre las que hay composiciones "de amor" y otras "más reflexivas, más críticas respecto a la situación histórica de crisis" que vive la sociedad actual, revela.

Aunque Aute dice que los temas musicales "aparecen involuntariamente" porque "el azar es el coautor de casi todo", la situación económica de España parece planear de forma ineluctable sobre su arte y sus reflexiones.

"No se sabe muy bien qué va a ocurrir. Estamos en un mundo cambiante, en crisis, en un mundo, un sistema que se está derrumbando", medita en voz alta.

Y el problema no es solo económico. "Hay crisis en todas partes", advierte.

En la política "los partidos están desideologizados, no se sabe quién es quién", porque "están más preocupados por sus propios problemas que por los problemas de la calle".

Lo mismo sucede con la cultura, donde "no hay propuestas realmente originales", y con los medios de comunicación, ya que "Internet lo está cambiando absolutamente todo" y "mucha información te viene de las redes sociales".

Las religiones también andan de capa caída, considera Aute, para quien la reciente visita del papa a España ha sido solo "un espectáculo" para "compensar un poco esa falsa cloaca que hay allí", en alusión a los casos de pedofilia descubiertos en los últimos años.

El compositor subraya también el problema del desempleo, que ha llevado al ciudadanos español a trabajar "pensando que en cualquier momento lo pueden despedir".

Ante este desolador panorama la aparición del movimiento del 15-M le parece lógica, sintomática y un llamado de atención para la clase política.

Esa visión nebulosa del futuro parece disiparse, sin embargo, cuando habla de América Latina, "un gigantesco continente, con culturas milenarias, mestizas, materias primas", con "gente con mucha energía", pero sobre todo con "algo muy positivo", que es tener "una lengua común".

"En Europa estamos hablando y no nos entendemos", se lamenta el cantautor, que se atreve incluso a afirmar que "el primer mundo, con la dinámica que llevan las cosas, acabarán siendo tercer mundo y, sin embargo, el llamado tercer mundo acabará saliendo de ese estatus".

Occidente "es un Titanic que se está hundiendo y el único proyecto que tiene la política y la economía es ponerle parches al barco", argumenta.

"En América Latina están en otro dinámica. Entre todos, unos más radicales, otros más moderados, tienen un proyecto de construir un barco", concluye.