El Consejo de Naciones Unidas para los Derechos Humanos votó el martes por mayoría abrumadora exigir a Siria que ponga fin a su cruenta represión y que coopere en una investigación internacional sobre la comisión de posibles crímenes contra la humanidad.

El organismo voto por 33-4 condenar la violencia ejercida por las autoridades sirias — lo que puso de relieve el creciente aislamiento en la comunidad internacional que sufre el presidente Bashar al-Assad — y el envío de un equipo de los derechos humanos para que investigue las presuntas atrocidades cometidas desde marzo.

Entre los países que votaron a favor figuraron los cuatro miembros árabes del consejo: Jordania, Kuwait, Qatar y Arabia Saudí. Rusia y China votaron en contra, junto con Cuba y Ecuador.

El resto de los países de las 47 naciones del consejo, 10 naciones, se abstuvieron o no acudieron a la sesión.

Ante la enconada oposición de China, Rusia y otras naciones sospechosas de la intervención en los asuntos de un país, la resolución fue extensamente revisada y hasta cierto punto aguada de su forma original. El título "Graves violaciones de los derechos humanos..." quedó reformulado a "La situación de los derechos humanos..." en Siria.

La resolución dijo que el consejo "condena enérgicamente las continuadas y graves violaciones de los derechos humanos por parte de las autoridades sirias".

El documento pidió además a las autoridades sirias que concluyan todas las violaciones de los derechos humanos para proteger a su población y cumplir en su totalidad las leyes internacionales de derechos humanos.

El consejo decidió además enviar un equipo internacional para que "investigue todas las presuntas violaciones de las leyes de los derechos humanos desde marzo" en Siria, especialmente "aquellos que puedan se un crimen contra la humanidad".

China y Rusia se opusieron a la medida.

El embajador sirio Fayssal al-Hamwi consideró la medida "100 por ciento política".

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