Dirigentes del fútbol mexicano catalogaron como un hecho aislado un tiroteo en el norte del país que obligó a interrumpir un partido el fin de semana y pidieron que el temor no afecte a la afición.

"Que este hecho aislado no asuste a las familias mexicanas", dijo Justino Compeán, presidente de la Federación Mexicana de Fútbol, en una conferencia de prensa el martes. "No podemos dejar el espacio de los estadios que es de los mexicanos, fuera de ellos. Los estadios y el espectáculo de fútbol nos pertenece y lo vamos a cuidar".

Los dirigentes de la federación se reunieron con autoridades de la Secretaría de Gobernación y de la policía federal para exigir más seguridad en los estadios.

Un partido de primera división entre Santos y Morelia se suspendió el sábado a los 40 minutos cuando una balacera se desató afuera del estadio en Torreón, a 1.000 kilómetros al noroeste de la ciudad de México. Los ocupantes de tres camionetas se enfrentaron con miembros de las fuerzas armadas, según la policía municipal.

Al escuchar los disparos, los futbolistas corrieron de inmediato a los vestuarios, mientras los espectadores buscaban resguardo en el suelo y detrás de las butacas.

Algunas balas impactaron en el estadio pero no causaron víctimas. Aún no existe una fecha probable para la reanudación del partido entre Santos y Morelia.

Autoridades y directivos del fútbol han dicho que el tiroteo no estuvo relacionado con el partido.

Laura Gurza Jaidar, coordinadora general de protección civil de México, dijo que los protocolos de seguridad se pueden perfeccionar.

"Sería muy adecuado porque todo es perfectible, hacer una revisión para homogenizar estos protocolos en los estadios y poder tener una seguridad sobre un entrenamiento general", dijo Gurza.

Torreón, sede del club Santos, ha sido en tiempos recientes escenario de enfrentamientos entre grupos del narcotráfico.

Más de 35.000 personas han muerto en hechos de violencia en México desde el 2006, cuando el presidente Felipe Calderón lanzó una ofensiva militar y policial contra los cárteles de la droga. Otras estimaciones de la prensa local y organizaciones dicen que son más de 40.000 homicidios.