Deprimido por una lesión seria que amenazaba con terminar su carrera, el tenista español Rafael Nadal llegó a considerar la posibilidad de hacerse golfista profesional, según cuenta en su autobiografía.

El campeón de diez grand slams narra en "Rafa" que en 2005 los médicos encontraron una enfermedad ósea congénita en el arco de su pie izquierdo, que podría haber dado fin a su carrera y lo llevó a pensar en dedicarse al golf.

The Associated Press recibió un ejemplar del libro, que se publicará el martes en Estados Unidos.

Nadal, de 25 años, narra sus partidos más difíciles contra Roger Federer: en las finales de Wimbledon 2008 y del Abierto de Australia 2009. Pero también se mete en profundidad en sus problemas extradeportivos.

Cuenta que las secuelas sicológicas de la separación de sus padres frenaron su recuperación de algunas lesiones en 2009, ya que fue por orgullo que intentó defender su título del Abierto de Francia cuando no estaba bien físicamente.

Pero el peor momento fue cuando los médicos descubrieron su problema en el pie, diagnóstico que fue como "un tiro en la cabeza", dice Nadal. Aunque el problema está bajo control, el dolor sigue presente y el español no puede "bajar la guardia", afirma.

Nadal lloró en esa ocasión, igual que cuando perdió la final de Wimbledon de 2007 con Federer, según cuenta. No lo hizo en 2009 cuando su padre Sebastián le dijo que se divorciaba de su madre, pero el peso de esa noticia fue lo que lo llevó a perder ese año por primera vez en Roland Garros.