La asociación de jugadores de la liga italiana de fútbol mantuvo el lunes la amenaza de iniciar una huelga si no se firma un nuevo convenio colectivo de trabajo antes del comienzo del campeonato de primera división este fin de semana.

"El hecho es que la temporada no puede empezar sin un contrato colectivo", dijo el presidente del sindicato Damiano Tommasi, tras reunirse con delegados de los veinte planteles de primera. "Esperamos empezar la temporada, porque eso significa que habremos firmado el convenio".

El conflicto entre los jugadores y la liga comenzó cuando el convenio anterior venció en junio de 2010. Los futbolistas habían programado dos huelgas la temporada pasada, pero ambas se evitaron con acuerdos verbales de último momento.

Los presidentes de los clubes se reunirán el miércoles para debatir la situación.

La principal diferencia es el artículo 7, una propuesta por la que los equipos podrían obligar a un jugador a aceptar una transferencia o entrenar separado del plantel.

"Si el contrato no se firma simplemente por la interpretación del artículo 7, significa que hay otros motivos detrás", aseguró el presidente de la Federación Italiana de Fútbol, Giancarlo Abete, según la prensa italiana. "Y si ese es el caso, entonces sería una buena idea que los detallaran directamente".

"Con todos los problemas que tiene este país, toda esta atención a este punto me da vergüenza de ser ciudadano", dijo Abete.

Pero Tommasi también señaló que los jugadores deberían pagar un nuevo impuesto para asalariados de altos ingresos, que el gobierno acaba de crear como parte de su paquete de ajuste fiscal.

Los italianos que ganan más de 90.000 euros anuales (128.000 dólares) pagarán un 5% adicional de impuestos y los que perciben más de 150.000 euros (213.000 dólares), un 10%.

El ministro del gabinete nacional Roberto Calderoli dijo la semana pasada que los jugadores son unos malcriados y deberían pagar el doble del impuesto.

"Ningún jugador dijo que no pagaría el impuesto de solidaridad", refutó Tommasi, que deslizó que esa polémica fue inventada para perjudicar a los futbolistas. "Cuando se empiece a aplicar, los jugadores no tendrán problemas en pagar el impuesto, como siempre lo han hecho".