Human Rights Watch (HRW) pidió hoy a "todas las partes" del conflicto en Libia que protejan a los civiles y solicitó concretamente al Consejo Nacional de Transición (CNT) que instruya a sus fuerzas "para que no perpetren actos de violencia" ahora que controlan la práctica totalidad de Trípoli.

"Las fuerzas leales a (Muamar el) Gadafi, los combatientes del CNT y la OTAN deben hacer cuanto puedan para proteger a los civiles atrapados por los combates", dijo el subdirector de Oriente Medio y Norte de África de HRW, Joe Stork, en un comunicado distribuido hoy en Nueva York.

Stork subrayó además la necesidad de que "las fuerzas del CNT no lleven a cabo represalias contra quienes apoyaron o lucharon a favor del Gobierno de Gadafi", mientras que recordó que los "desplazados internos" que se encuentran ahora en zonas controladas por los rebeldes necesitan "protección urgentemente".

"Todos los detenidos por las fuerzas rebeldes, incluidos los combatientes a favor de Gadafi y también los miembros de la familia Gadafi deberían ser tratados con humanidad, de acuerdo a las leyes humanitarias internacionales y de protección de derechos humanos", indicó la organización en el mismo comunicado.

Stork reconoció que el CNT se ha pronunciado en contra de la venganza, pero alertó de que "el riesgo de ese tipo de ataques se produzca existe todavía", por lo que aseguró que "los líderes de la oposición libia y los Gobiernos que los apoyan deberían presionar (a los combatientes) para que eviten las atrocidades que motiva la venganza".

La organización pidió además al CNT que entregue a Seif el Islam, hijo de Muamar el Gadafi que fue ya capturado, a la Corte Penal Internacional (CPI) de la Haya, donde esté acusado de delitos de lesa humanidad, "para que reciba un juicio justo" y recordó a las autoridades que se comprometieron en abril a colaborar con la corte.

El CNT afirmó hoy, sin embargo, que Seif el Islam no será entregado al tribunal internacional, cuya Fiscalía lo acusa de delitos de lesa humanidad, y que será juzgado en Libia.

HRW hizo un llamamiento especial a las autoridades rebeldes para que protejan a "los libios de tez oscura", quienes están "particularmente en peligro, ya que han sido frecuentemente acusados de luchar como mercenarios a favor de Gadafi llegados de otros países africanos".

La organización también pidió al CNT que proteja las instituciones del Estado libio, "como las comisarías de policía, las oficinas de las fuerzas de seguridad, los tribunales, las prisiones y otras infraestructuras que puedan recibir los ataques de las fuerzas rebeldes o de enojados residentes de Trípoli".

Los responsables de HRW también pidieron a los rebeldes que protejan los depósitos de armas y distintas instalaciones militares, para evitar que sean saqueadas.

Las fuerzas de oposición tienen ya el control de la mayoría de Libia y la práctica totalidad de Trípoli, donde aún existen áreas de resistencia, aunque el fin del régimen de Muamar el Gadafi parece ya inminente mientras la comunidad internacional pide al dictador que no ofrezca resistencia y abandone el poder.