La embajada de Estados Unidos en Bolivia negó el lunes que esté apoyando una marcha antigubernamental de indígenas como denunció el presidente Evo Morales, y explicó que "mantiene diálogo con los diversos sectores" del país.

El comunicado estadounidense se conoció un día después de que Morales acusara a un funcionario de esa misión de mantener conversaciones telefónicas con los líderes de la protesta. El mandatario exhibió el domingo, en una entrevista en la televisora gubernamental, un registro de llamadas.

"El canciller convocará al representante de Estados Unidos para que explique qué hace (la embajada) en la marcha", dijo Morales. A su vez la Cancillería confirmó que el Encargado de Negocios John Creamer fue convocado el martes en la tarde en ausencia de un embajador.

"La Embajada de los Estados Unidos, como cualquier otra misión diplomática en Bolivia y en el mundo, mantiene diálogo con los diversos sectores de la sociedad boliviana. Este dialogo es el trabajo cotidiano de la diplomacia y es usual y apropiado", señala el comunicado y agrega que el gobierno estadounidense no ha otorgado "ningún tipo de apoyo a la marcha indígena".

Cerca de un millar de indígenas de la amazonia boliviana iniciaron hace una semana una marcha de 450 kilómetros desde Trinidad capital del norteño departamento amazónico de Beni hasta La Paz para rechazar la construcción de una carretera por la selva la misma que fue autorizada por el mandatario.

La marcha está prevista que arribe a La Paz en 30 días.

La polémica ruta de 300 kilómetros unirá los valles andinos con la amazonia y atravesará por el corazón de una rica reserva llamada Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) en el centro del país, de 12.000 kilómetros cuadrados, hogar de tres pueblos indígenas y de una gran diversidad de vida silvestre.

Los indígenas viven de la caza, pesca y de una agricultura de autoconsumo, pero temen perder su habitad si la ruta se construye.

En su comunicado la misión estadounidense señala que comparte "la visión de la oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas y el gobierno boliviano que el tema del TIPNIS debe ser solucionado mediante el diálogo y consultas según establecen las leyes bolivianas y los estándares internacionales".

Morales expulsó al embajador estadounidense en La Paz, Philip Goldberg, en septiembre de 2008 por supuestamente confabular con los opositores y en noviembre de ese año hizo lo propio con la agencia antidrogas DEA a la que acusó de espionaje. Poco después ordenó la salida de otro diplomático de ese país por las mismas sospechas.

Desde entonces las relaciones entre los dos países están en su nivel más bajo.