Las autoridades de la Cachemira india (norte) han reconocido oficialmente por primera vez la existencia de miles de tumbas sin nombre en esa región, cuya soberanía se disputan la India y Pakistán, informó hoy a Efe una fuente oficial.

La conclusión de una investigación de la Comisión de Derechos Humanos regional de Cachemira (SHRC), referida solo a tres distritos indios, es que hay 2.156 cadáveres sin identificar enterrados en 38 fosas desde el comienzo de la insurgencia en la zona, en 1990.

La investigación comenzó "por iniciativa propia" en 2008 a cargo de un equipo formado por once personas, y la Comisión está en estos momentos valorando las conclusiones del informe, dijo a Efe por teléfono el secretario del organismo, Tariq Ahmad Banday.

"La Comisión de Derechos Humanos se reunirá estos días y debe decidir qué ordenes o recomendaciones hace en vista de las conclusiones del informe", agregó Banday.

De acuerdo con el diario indio "The Sunday Express", con acceso directo al informe, los cadáveres eran entregados a los lugareños cachemires para ser enterrados por la Policía con heridas de bala y presentados como "militantes sin identificar".

En testimonios recogidos por los investigadores en los 38 lugares que visitaron, sin embargo, los aldeanos denunciaron que 574 de las 2.730 personas a priori sin identificar resultaron ser familiares desaparecidos.

El informe pide, según los medios, una investigación en todo el estado y una exhumación de los cadáveres para realizar análisis de ADN y comparar las muestras con las de los familiares cachemires que hacen campaña para localizar a sus desaparecidos.

"El resultado de esta investigación es muy importante y además nos da la razón. Lo que queremos es una investigación para toda Cachemira, porque mantenemos que hay entre 8.000 y 10.000 desaparecidos", dijo a Efe el activista Parvez Imroz.

Su grupo, la Asociación de Padres de Personas Desaparecidas (APDP), fue quien primero denunció en 2008 la existencia de las tumbas sin nombre en este conflictivo territorio cercano al Himalaya, donde ha remitido la actividad insurgente.

"La gran mayoría de los desaparecidos son en realidad civiles. Lo que Cachemira necesita es la implicación de organizaciones y Gobiernos internacionales en las investigaciones", apostilló Imroz.

Varias organizaciones de derechos humanos han denunciado en el pasado la existencia de asesinatos extrajudiciales y supuestos excesos de las fuerzas de seguridad indias en la región india, amparadas en una Ley de Poderes Especiales para las Fuerzas Armadas.

Cachemira, una región de mayoría musulmana en disputa desde la independencia y partición de la India y Pakistán en 1947, es una región con abundante presencia militar en ambos lados de la frontera y varias formaciones independentistas en el lado indio.

Además, también operan grupos insurgentes que mantienen posiciones desde integristas a independentistas y son, según las fuerzas armadas indias, los verdaderos responsables de las desapariciones, asesinatos y secuestros de inocentes.

Escenario de dos guerras y varias escaramuzas indo-paquistaníes, la región fue calificada por el ex presidente de EEUU Bill Clinton (que medió en la última de ellas, en 1999) como el lugar "más peligroso de la Tierra", porque los tres países implicados en el conflicto -la India, Pakistán y China- disponen de armamento nuclear.

Aunque en los últimos años ha remitido la intensidad del conflicto, son frecuentes los tiroteos en la frontera de hecho indo-paquistaní, y la India denuncia intentos de penetración en su territorio por parte de insurgentes alentados por Pakistán.

Este sábado, las fuerzas de seguridad indias informaron de las muertes de doce supuestos insurgentes del grupo independentista Lashkar-e-Toiba y un oficial del Ejército indio en un tiroteo en la frontera cuando los primeros intentaron cruzar la línea divisoria.