El ex primer ministro británico, Tony Blair, culpó hoy a "un grupo de jóvenes marginados y resentidos" de la ola de violencia que azotó durante varios días de la semana pasada a diferentes ciudades inglesas.

En una inusual intervención en la política doméstica del país, Blair negó que el Reino Unido viva un momento de declive moral y aseguró que hablar de una "sociedad quebrada", como repetidamente ha hecho el primer ministro David Cameron, "perjudica la reputación del país en el extranjero".

En un artículo en el dominical The Observer, el que fuera "premier" desde 1997 a 2007, pidió además al Gobierno que no haga política con esta crisis e hizo una defensa apasionada de su legado en materia social.

Los disturbios y saqueos que afectaron a Londres y otras ciudades inglesas durante varios días de agosto han desencadenado una reflexión en la sociedad y la clase política británica que apuntan a diferentes causas y muy diferentes soluciones.

Mientras el Gobierno ha insistido que se trata de un problema cultural y de valores, la oposición laborista achaca la ola de violencia a un problema de pobreza y marginación.

Blair no está de acuerdo con ninguno de estos dos análisis y habla de un problema muy concreto que "requiere soluciones muy especificas".

"La principal causa es un grupo de jóvenes marginados y resentidos que están fuera de la sociedad tradicional y que viven en una cultura en conflicto sin ningún canon de comportamiento correcto", aseguró el exlíder laborista, que cree que no son representativos de la sociedad británica.

En el artículo, Blair insistió que un programa convencional de políticas sociales no va a ayudarles, ni tampoco, por si solas, unas penas más duras.