Conflictiva semana de paralizaciones enfrentará el gobierno del presidente Sebastián Piñera, que verá unirse a los estudiantes, movilizados hace tres meses, con trabajadores que convocaron a una huelga de dos días.

El preámbulo del paro se vive el domingo, con decenas de miles de familias que acudieron a un gran parque público en respuesta a un llamado de los estudiantes para aumentar las presiones sobre el gobierno.

Con el mismo objetivo, 42 estudiantes mantienen una huelga de hambre. La preocupación recae sobre tres alumnos secundarios que el domingo cumplieron 34 días de ayuno, el que agudizaron la semana última al rebajar el consumo de líquidos a un litro.

El gobierno ha presentado, sin éxito, tres propuestas a los líderes estudiantiles que incluyen una veintena de medidas como más créditos con menores tasas de interés, desmunicipalización parcial de los colegios y velar porque se cumpla la ley que señala que las universidades privadas deben reinvertir y no lucrarse con la educación, que son algunas de las demandas de los manifestantes.

El paro nacional fue convocado el Primero de Mayo último por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la mayor central sindical que agrupa a poco menos de un millón de trabajadores, de una fuerza laboral de 7,8 millones.

La actual coyuntura de estudiantes secundarios y universitarios que adhirieron a la huelga nacional, favorece la convocatoria de la CUT, al asegurarles mayor participación.

A la huelga se sumaron los empleados fiscales, y poco más de la mitad de los conductores del transporte público, y las guarderías estatales de menores. Estos dos últimos sectores más el cierre de colegios, dificultarán que muchos acudan a sus trabajos.

Entre las demandas de la CUT figuran una nueva Constitución y un plebiscito vinculante, "que permita que sean las grandes mayorías de chilenos que resuelvan la crisis de la educación chilena".

"Chile debe tener una nueva política económica, no monetarista, democrática y que aspire a una redistribución de los ingresos, que permita al país potenciar sus riquezas y superar las desigualdades actuales", dice el manifiesto de la CUT.

El vocero del gobierno, ministro Andrés Chadwick, llamó el domingo al diálogo y dijo que las puertas del palacio presidencial "han estado siempre abiertas" para dialogar con los dirigentes laborales.

Frente a la oposición de centroizquierda cuyos líderes se sumaron el fin de semana al paro, Chadwich señaló que la oposición, "necesita un nuevo liderazgo, líderes que no miren tanto al interior de sus partidos, sino que recuerden cuando eran gobierno y sabían mirar el interés del país".

El ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, criticó en la víspera a los dirigentes opositores y opinó que, "hacerse pasar por indignados cuando muchos de ellos han sido causa del malestar ciudadano es un contrasentido que deja en evidencia que no están cumpliendo sus roles".

Las palabras de Hinzpeter molestaron a los presidentes de la oposición, que luego de reunirse el domingo, emitieron una declaración que señala que "rechazamos las declaraciones imprudentes, destempladas y desafortunadas del ministro del interior", que según ellos, están "basadas en el insulto".

La nota agregó que "queremos decir que este es un gobierno que no sabe escuchar, sólo tiene oídos para los empresarios y no para los estudiantes".

En una entrevista dominical en El Mercurio, Piñera afirmó que "solo unos pocos han sabido mantener posiciones responsables, serias, y coherentes, pero muchos políticos han caído en la tentación del populismo y la irresponsabilidad".