El abogado de dos estadounidenses arrestados en Irán hace más de dos años y hallados culpables de cargos que incluyen espionaje dijo el domingo que apelará tanto el veredicto como las sentencias a ocho años de prisión.

Shane Bauer y Josh Fattal fueron sentenciados el sábado a tres años de cárcel por ingresar sin autorización a territorio iraní y a otros cinco años por espiar para Estados Unidos.

Ambos fueron detenidos en julio de 2009 junto con la estadounidense Sarah Shourd mientras realizaban una excursión en la frontera entre Irak e Irán. Shourd fue liberada en septiembre tras pagar una fianza de medio millón de dólares y regresó a Estados Unidos.

Los tres estadounidenses niegan los cargos y aseguran que solamente excursionaban cerca de la frontera al momento de su arresto.

El abogado iraní de los estadounidenses, Masud Shafiei, dijo a The Associated Press que recibió el veredicto de sus clientes el domingo. Aseguró que son inocentes y que apelará el veredicto.

"Usaré toda la capacidad legal para defenderlos", afirmó.

Bajo la ley iraní, una condena por espionaje puede conllevar una pena de prisión de hasta 10 años, mientras que una sentencia por ingreso ilegal al país puede tener una pena de seis meses a tres años de cárcel. A menudo las sentencias se reducen significativamente después de una apelación.

Shafiei dijo que las autoridades iraníes notificaron el sábado a Bauer y Fattal de la decisión del tribunal. La televisión estatal iraní informó del veredicto por primera vez el sábado.

El domingo, el fiscal general de Teherán, Jafari Dowlatabadi, confirmó la sentencia y dijo que los estadounidenses tienen 20 días para apelar. Agregó que el caso de Shourd "aún está abierto y será juzgada en rebeldía".

Los estadounidenses aseguran que cruzaron la frontera inadvertidamente cuando se desviaron de un camino de tierra durante una excursión cerca de una cascada. Aunque otras partes de Irak siguen convulsionadas por la violencia, el norte curdo semiautónomo ha atraido turistas en años recientes, incluso extranjeros.

El caso ha agravado las tensiones entre Estados Unidos e Irán, tirantes por otras cuestiones, como el programa nuclear iraní. Washington ha instado a la liberación de los dos detenidos diciendo que no han hecho nada malo.

Los dos países no mantienen relaciones diplomáticas directas, de modo que la Casa Blanca ha dependido de una sección de intereses en la embajada suiza en Teherán para seguir el caso.