Una propuesta para erigir una estatua colosal de Cristóbal Colón en una isla deshabitada de Puerto Rico ha reavivado un debate sobre el lugar donde se colocará la obra en bronce, la cual ha generado protestas de muchos y simpatías de muy pocos.

Un legislador puertorriqueño presentó esta semana una propuesta para colocar la estatua en la isla pequeña de Desecheo, al occidente de Puerto Rico. La obra tiene el doble del tamaño de la Estatua de la Libertad sin su pedestal.

En respuesta, una vocera del creador de la obra señaló que prácticamente se han conseguido los permisos para ensamblar la estatua en la costa septentrional de Puerto Rico, como se preveía originalmente.

Pero el sábado, surgió una nueva propuesta: el alcalde de San Juan, Jorge Santini, dijo que podría contemplar la posibilidad de colocar la estatua en algún lugar de la capital.

"Todo dependerá de las condiciones", dijo Santini. Consideró que la estatua será colocada en San Juan si el proyecto resulta viable y atractivo para la ciudad y para la economía.

Santini propuso tres lugares: un viejo relleno sanitario cerca de una autopista muy transitada y de una laguna en el barrio adinerado de Condado, o en las proximidades de un puente, dentro de la zona donde se ubica el aeropuerto internacional.

La estatua de 126 metros (400 pies) pesa 600 toneladas métricas (660 toneladas inglesas), y se está ensamblando a manera de ensayo en el puerto occidental de Mayagüez. Muestra al navegante al timón de un barco en miniatura, con tres velas detrás suyo. Fue creada por el escultor ruso Zurab Tseretelli para conmemorar el quinto centenario de la primera llegada de Colón a América en 1492.

Pero la estatua ha permanecido sin un lugar para erigirse durante casi dos décadas. Varias ciudades estadounidenses, incluidas Nueva York, Miami y Baltimore, se han negado a aceptarla por motivos que van del costo a la apariencia. Algunas personas señalan que los brazos son muy largos, la cabeza muy pequeña y que la pose de Colón con una mano levantada lo hace parecer tonto.

La creación, llamada "Nacimiento de un Nuevo Mundo", tiene una obra complementaria en Sevilla. Esa otra estatua muestra a Colón parado dentro de un huevo y se titula "Nacimiento de un Nuevo Hombre". Las obras de Tsereteli han causado controversias frecuentes, por sus proporciones épicas y sus imágenes llenas de dramatismo.

Puerto Rico aceptó la colosal estatua como obsequio en 1998, y usó 2,4 millones de dólares en fondos públicos para traerla después de que un ex alcalde consideró que podría ser una atracción para un suburbio de San Juan. Pero algunos funcionarios consideraron que podría bloquear las trayectorias de aeronaves, y varios residentes protestaron contra los planes de demoler viviendas para colocar la obra.