La generación de la posguerra que se aproxima a la edad del retiro proporciona un mercado de 70 millones de personas para legiones de compañías y cirujanos plásticos deseosos de aprovechar la mentalidad de la "eterna juventud", ya sea con cremas para arrugas, estiramiento facial o regímenes de gimnasia.

La firma de investigación de mercado Global Industry Analysts proyecta que una base de consumidores de dicha generación, "en busca de mantener a raya los temibles indicios del envejecimiento", aumentará de los 80.000 millones de dólares actuales en productos y tratamientos a más de 114.000 millones para el 2015.

Los exponentes de esa generación, que se criaron en una cultura de exaltación de la juventud, encaran una serie de opciones en ese mercado.

Los entusiastas en el combate a la vejez sostienen que la vida puede ser prolongada mediante intervenciones como terapia de reemplazo hormonal y suplementos dietéticos. Los opositores, incluso buena parte del sistema médico, dicen que muchas intervenciones contra la vejez carecen de efectividad, o incluso son perjudiciales.

Desde las organizaciones establecidas como el Instituto Nacional sobre Envejecimiento, el consejo general es mirar con escepticismo o precaverse de posibles engaños que representan los productos que supuestamente demoran el envejecimiento.

"Nuestra cultura otorga gran valor a mantenerse joven, pero el envejecimiento es normal", dice el instituto. "Pese a la proclamación de píldoras o tratamientos que permiten una juventud perdurable, no se ha demostrado que ningún tratamiento demore o revierta el proceso de envejecimiento".

Su consejo para envejecer bien es básico: una dieta saludable, ejercicio regular, abstenerse de fumar.

"Si alguien te promete hoy que puede demorar, detener o revertir el envejecimiento, probablemente lo que trata de hacer es quitarte tu dinero", advirtió S. Jay Olshansky, profesor en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Illinois, en Chicago, quien ha escrito numerosos estudios sobre el envejecimiento.

"Siempre es el mismo mensaje: 'Envejecer es tu culpa y nosotros tenemos la cura''', agregó. "Es mejor invertir en uno, en las cosas sencillas que sabemos dan resultado. Comprarse un buen par de zapatillas para correr, inscribirse en un club para ejercitarse, comer más frutas y verduras".

Pero esos consejos no han hecho mella en la demanda de productos contra el envejecimiento, incluso muchos con precios elevados que los seguros de salud no cubren. Incluyen operaciones de cirugía estética de 10.000 dólares o más, tratamientos con hormona de crecimiento humano a 15.000 dólares por año, y un producto para el cuidado de la piel llamado Peau Magnifique que cuesta 1.500 dólares y contiene un suministro de 28 días.

Otro riesgo para los consumidores es que muchos suplementos dietéticos y cosméticos, al contrario de los medicamentos que requieren receta médica y los de venta general, no están obligados a someterse a pruebas del gobierno o revisiones antes de ser comercializados.

La Administración de Alimentos y Medicamentos y la Comisión Federal de Comercio a veces condenan afirmaciones falsas de productos o tratamientos antivejez, pero por lo general hay poca protección para quienes no obtienen los resultados deseados.

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En línea:

Instituto Nacional sobre Envejecimiento: http://www.nia.nih.gov

Comisión Federal de Comercio: http://ftc.gov/bcp/menus/consumer/health.shtm

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David Crary está en http://twitter.com/CraryAP