Decenas de miles de personas se reunieron el sábado en un famoso y amplio auditorio de canto al aire libre para celebrar los 20 años de la independencia de Estonia de la Unión Soviética, después de casi cinco décadas de ocupación.

A finales de la década de 1980 y principios de los 90, los estonios se reunieron masivamente en el lugar — en las afueras de la capital, Tallin — para protestar contra el régimen soviético mediante el canto de temas patrióticos, en un movimiento que se conoce como la Revolución Cantada.

El concierto del sábado, "La Canción de Libertad", rindió homenaje a la lucha pacífica de la pequeña nación báltica para liberarse de la represión soviética, reavivando el espíritu de hace 20 años a través de música pop y rock contemporánea.

Los organizadores calcularon la presencia de más de 70.000 personas en el lugar para escuchar a los mejores músicos de Estonia, además de estrellas internacionales como la cantante irlandesa Sinead O'Connor y la banda letona Brainstorm.

Los ministros de Relaciones Exteriores bálticos y nórdicos también se unieron a las celebraciones del aniversario del 20 de agosto, la fecha en que Estonia proclamó la independencia a raíz de un fallido golpe de Estado en el Kremlin en 1991. La vecina Lituania ya había declarado la independencia, y Letonia siguió el ejemplo un día después.

A la mitad del concierto, la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Rodham Clinton, apareció frente a la audiencia a través de una enorme pantalla de vídeo, y transmitió las felicitaciones del presidente de Estados Unidos Barack Obama al gobierno y al pueblo de Estonia.

"Hoy Estonia es un brillante ejemplo para los países de todo el mundo que anhelan democracia y oportunidades económicas", dijo Clinton en el mensaje, y agregó que Estados Unidos mantendrá su apoyo al país báltico "como un aliado, un socio y un amigo".

"Su éxito da esperanza a aquellos en Medio Oriente y el norte de Africa que buscan cumplir sus propias aspiraciones y desarrollar su propio potencial", dijo.

Decenas de países, entre ellos la Unión Soviética, reconocieron la independencia de los tres estados bálticos poco después del fallido golpe de Estado en el Kremlin entre el 18 y el 21 de agosto.

"Estonia ha tenido más victorias que derrotas en los últimos 20 años. Nos ha ido bien como una nación", dijo el presidente Toomas Hendrik Ilves el sábado, más temprano, en un discurso.

"Hemos sido capaces de mantener nuestra lengua y cultura. La bandera de Estonia ondea frente a la sede de Naciones Unidas, la Unión Europea, la OTAN y muchas otras organizaciones internacionales importantes".

Estonia obtuvo por primera vez su independencia en 1918, un estatus que duró hasta 1940, cuando las fuerzas soviéticas la ocuparon y anexaron, un destino compartido también por Letonia y Lituania. Entre 1941 y 1944, los tres países bálticos fueron ocupados por la Alemania nazi.

A diferencia de sus vecinos bálticos, Estonia escapó al derramamiento de sangre en su lucha por la libertad durante principios de la década de 1990. Las últimas fuerzas soviéticas abandonaron el país a finales de agosto de 1994.