El Vaticano ha escuchado con "atención" los argumentos del Gobierno español sobre la transformación del Valle de los Caídos, donde está enterrado el dictador Francisco Franco, y sobre el fin de la violencia terrorista en la región del País Vasco (norte), pero "sin posicionarse ni dar respuesta".

Así lo dijo hoy en un encuentro con la prensa el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, al confirmar que ambos asuntos fueron tratados este viernes por los ministros españoles de Presidencia, Ramón Jaúregui, y de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, durante el almuerzo que compartieron con el cardenal Tarcisio Bertone.

"Es cierto que fueron argumentos de la conversación. Por parte del Vaticano se escuchó con atención, sin una posición o respuesta, ya que son temas que se deben profundizar y el almuerzo de cortesía no era el lugar adecuado para tratar esos temas", señaló Lombardi.

El portavoz de la Santa Sede insistió en que Bertone y sus acompañantes, el Sustituto ("número tres" del Vaticano) de la Secretaría de Estado, el arzobispo Giovanni Angelo Becciu, y el nuncio en España, Renzo Frattini, escucharon con "atención" y tomaron nota, pero que no dieron ninguna respuesta

El Valle de los Caídos, uno de los mayores símbolos del franquismo, está situado a unos 50 kilómetros de Madrid y comenzó a edificarse en 1940. En su construcción trabajaron miles de presos republicanos, junto con obreros y presos comunes.

Antes de reunirse con Bertone, Jáuregui había indicado que solicitaría la colaboración de la Iglesia para transformar el sitio en un lugar de reconciliación, sin cuestionar su uso como basílica ni la presencia allí de los monjes benedictinos.

Fuentes del Ejecutivo español señalaron ayer que Bertone había trasladado al Gobierno su enorme comprensión y su máxima receptividad hacia tal propósito.

Junto a los de Franco y José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange Española, en el Valle de los Caídos reposan los restos mortales de 33.846 combatientes de ambos bandos enfrentados en la Guerra Civil (1936-1939).

El 31 de octubre de 2007, el Parlamento español aprobó la Ley de Memoria Histórica que condena la dictadura del general Franco y fija y amplía las medidas de reconocimiento a las víctimas de esa guerra, además de ordenar la retirada de los símbolos franquistas que todavía perviven.