Unicef expresó el viernes su preocupación por la salud de más de cuarenta adolescentes en huelga de hambre, varios de los cuales cumplen 32 días de ayuno, en demanda de reformas a la educación chilena.

"Nos parece que ellos se encuentran en una situación límite y que han tomado una decisión que pone en riesgo su vida e integridad física y psicológica, por ello nos parece que se deben redoblar los esfuerzos para generar mecanismos que permitan conciliar el derecho que tienen los adolescentes a expresar su opinión sobre un tema que les afecta directamente, como es la educación que reciben, pero sin poner en riesgo su integridad", declaró en un comunicado el representante de Unicef para Chile, Gary Stahl.

Una gran cantidad de estudiantes de enseñanza media y universitaria se encuentran paralizados desde hace casi tres meses y no han logrado mantener un diálogo con el gobierno, pese a que las autoridades han entregado varias propuestas y han anunciado que incrementarán los aportes para ayudar a solventar los estudios del 60% de los estudiantes más pobres.

"Chile es el país con mayor segregación a nivel escolar entre los 34 países integrantes de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico). Los establecimientos educacionales son aún más segregados que los barrios donde residen los estudiantes", aseveró el funcionario de Naciones Unidas.

Tres de los 42 estudiantes en huelga de hambre acentuaron esta semana su régimen de ayuno al reducir la ingesta de líquidos. Una de las huelguistas debió ser hospitalizada.

Una corte capitalina autorizó al hospital de la localidad rural de Buin, a unos 30 kilómetros al sur de esta capital, a que resuelvan medidas para resguardar la salud de cinco adolescentes que se encuentran en ayuno desde hace 32 días al acoger un recurso del gobierno. Pero si el gobierno traslada a los jóvenes a un centro hospitalario para que sean alimentados vía intravenosa podría acentuar el conflicto.

Mientras tanto, Jaime Gajardo, el presidente del Colegio de Profesores, organización que encabeza las protestas junto con los estudiantes, criticó al gobierno por lo que considera su poca disposición a dialogar y privilegiar el camino legislativo para impulsar sin consulta a esos sectores los cambios que está dispuesto a efectuar en el sistema educacional.

Gajardo dijo el viernes que para resolver el prolongado conflicto "se necesita la voluntad de todas las partes y especialmente del gobierno, que tiene que abrirse a un diálogo de verdad y no como ha sido que ha entregado respuesta (algunas de sus demandas) sin conversar antes con los actores sociales".

Los presidentes de las dos cámaras del Congreso propusieron la semana anterior una mesa de diálogo entre todas las partes, pero los legisladores no han logrado sentar juntos al gobierno y estudiantes y maestros.

El gobierno ha ofrecido varias propuestas y recursos adicionales por 4.000 millones de dólares para las universidades estatales, entregar becas al 60% de los estudiantes más pobres, reducir de 6% a 2% el interés por créditos para financiar los estudios, terminar parcialmente con la dependencia municipal de colegios de enseñanza media y regular y controlar el lucro en la educación, entre otras medidas.

Pero los estudiantes consideran insuficientes esas medidas y critican que las autoridades no estén dispuestas a terminar con el lucro y avanzar en la gratuidad de la enseñanza, como pretenden. "No podemos darle educación gratuita a todos los chilenos", dijo el viernes el ministro de Educación, Felipe Bulnes.

También critican la ambigüedad de las propuestas oficiales y están reacios a aceptar la mesa de diálogo propuesta por el Congreso mientras el gobierno no les garantice que a va a acoger sus demandas y las va a implementar.

Las protestas contra el gobierno han continuado y este viernes un centenar de estudiantes de la distante isla de Chiloé bloquearon durante dos horas el traslado al continente, mientras los dirigentes estudiantiles convocaron para el domingo a una nueva manifestación pública.