Felícitas Gurrola destaca como mujer en una actividad que se ha vuelto cada vez más violenta — el contrabando de inmigrantes — y que es dominada principalmente por grupos masculinos que eligen rutas peligrosas.

Gurrola, de 84 años, dirige una organización de traficantes de personas cuyos miembros son en su mayoría mujeres que utilizaban el puesto fronterizo de mayor tránsito para su negocio, aseguran las autoridades.

Con voz casi inaudible, la octogenaria de habla hispana se declaró culpable el viernes ante el cargo de dirigir una organización de traficantes de personas que traían a inmigrantes con documentos falsos a Estados Unidos a través de la frontera ante autoridades de inmigración en el cruce de San Ysidro, California.

Mientras le explicaba un intérprete que enfrenta la pena máxima de cinco años en prisión, Gurrola vio hacia el frente con rostro calmado, casi sin expresión alguna.

Su hija de 56 años, Hilda Moreno, y otra mujer, que formaban parte de la organización, también se declararon culpables de los cargos. Ellas enfrentan hasta 15 años de prisión, una sentencia más rígida quizá por su edad, dijeron sus abogados.

"Imagina tener 85 años y ser encarcelada por primera vez", dijo Tom Matthews, abogado de Gurrola. "Decir que esto es difícil para ella es quedarse muy corto".

Ante una petición, la jueza Nita Stormes acordó apoyar la idea de que Gurrola fuera encarcelada con Moreno, para que su hija pueda ayudarla. Matthews dijo que planea pedir en una audiencia de la sentencia, el 9 de noviembre, que se tomen en cuenta los achaques de salud y la edad de Gurrola, que incluyen artritis en sus manos, codos y rodillas, y gota.

La ruta que la organización de Gurrola utilizaba de Tijuana, México, a San Diego, California, es el cruce fronterizo de mayor tránsito en el mundo.

Matthews dijo que ella dirigió su negocio durante cuatro décadas sin lastimar a ninguno de sus clientes, a diferencia de la mayoría de traficantes de inmigrantes que han dejado personas varadas en el calor del desierto o han cruzado las fuertes corrientes del Río Bravo donde perecen.

Bajo un acuerdo con los fiscales, el gobierno buscará no más de tres años y un mes de prisión, dijo Matthews.

Según las fuentes, el grupo conducía mensualmente hasta 80 personas a San Diego desde Tijuana, y después otros guías llevaban hasta Los Angeles a los inmigrantes que carecían de permiso para residir en el país.

Cuando Gurrola se inició en esta actividad, ella y su familia eran traficantes ordinarios de personas. Sin embargo, las organizaciones habituales desaparecieron en la última década a medida que se incrementó la vigilancia fronteriza y grupos más violentos eliminaron a sus competidores.

_____

El escritor de The Associated Press Elliot Spagat contribuyó con este reporte.