El jefe de la nueva Oficina de la ONU para África Central (UNOCA), Abou Moussa, advirtió hoy que la crisis de Libia está teniendo consecuencias "adversas" en la región y mencionó en concreto el riesgo de que los desplazados que están regresando a sus países acaben siendo reclutados como mercenarios.

Así lo aseguró el diplomático en una videoconferencia desde Gabón a los miembros del Consejo de Seguridad, en la que dijo que del medio millón de chadianos que se calcula que viven en Libia, casi 80.000 han vuelto a su país desde finales de julio huyendo de la violencia en el país árabe.

"No es impensable que algunos de los retornados, especialmente aquellos que participaron en operaciones militares o de seguridad en Libia, puedan ser reclutados como mercenarios o incluso combatientes por grupos armados en la región", afirmó el jefe de la UNOCA.

La vuelta de los desplazados al Chad representa "diversos desafíos" para el país centroafricano, según Moussa, quien mencionó también desde la pérdida de remesas a la posibilidad de que los desplazados se involucren en el tráfico ilegal de armas pequeñas.

Por otro lado, Moussa lamentó la situación de los países del Golfo de Guinea, afectados por la "maldición de los recursos naturales" porque pese a disponer de esas fuentes de riqueza, siguen siendo pobres, vulnerables y víctimas de la piratería.

"El saqueo del agua, las actividades criminales y el tráfico de drogas siguen siendo muy preocupantes" en la zona, añadió el jefe de UNOCA.

Tras su intervención, el Consejo de Seguridad instó a la UNOCA a colaborar con otros organismos para combatir retos pendientes en la región como el contrabando de armas cortas, la seguridad fronteriza o la amenaza del Ejército de Resistencia del Señor (LRA) en Uganda.

UNOCA debe seguir trabajando en "reforzar medidas para construir confianza mutua entre los países de la subregión como elemento para prevenir conflictos", indicó el presidente de turno del Consejo, el embajador indio Hardeep Singh Puri, en un comunicado.

Puri mencionó en particular la amenaza de la guerrilla del LRA, que lleva años asesinando y torturando a civiles en su empeño por establecer por la fuerza en Uganda un sistema de Gobierno basado en los diez mandamientos bíblicos.