Cuando la Liga de Defensa Inglesa cobró vida hace dos años, tenía menos de 50 miembros. Era un desordenado grupo compuesto en su mayoría por hombres blancos que gritaban desde una esquina sobre lo que consideraban una descontrolada inmigración musulmana.

Hoy, el grupo de extrema derecha mencionado como una fuente de inspiración por el autor confeso de los ataques en Noruega, Anders Behring Breivik, asegura que sus filas han crecido hasta más de 10.000 personas, un aumento espectacular que sus dirigentes atribuyen al inmenso poder mundial de Facebook y otras redes sociales en línea.

"Yo sabía que las redes sociales eran el camino a seguir", dijo a The Associated Press Stephen Lennon, el líder de EDL, como se conoce al grupo por sus siglas en inglés. "Pero decir que nosotros inspiramos a este lunático para hacer lo que hizo está mal. Nunca hemos dicho a nuestros seguidores que está bien salir y ser violentos".

Una página de Facebook bajo el nombre de Breivik fue desmontada poco después de los ataques del 22 de julio. Una cuenta de Twitter bajo su nombre sólo tenía un micro mensaje, escrito el 17 de julio, en el que cita libremente al filósofo inglés John Stuart Mill: "Una persona con una creencia es igual a la fuerza de 100.000 personas que tienen solamente intereses".

Los investigadores noruegos examinaron los datos en el computador de Breivik y dijeron que creen que estaba actuando solo. También han dicho que no han encontrado ningún vínculo que cause preocupación entre Breivik y grupos de extrema derecha británica como el EDL.

Además de Facebook, Myspace y Twitter, Internet sirve como plataforma para miles de foros de grupos de extrema izquierda, extrema derecha y otros extremistas. Sólo en Alemania, grupos de extrema derecha dirigían unos 1.000 sitios en internet y 38 estaciones de radio en línea a finales del año pasado, y muchos le apuntaban a reclutar seguidores. Sitios de redes sociales, con música de fuerte carga política, atraen especialmente a las audiencias más jóvenes, que cada vez más obtienen la información por fuera de los medios de comunicación tradicionales.

Los extremistas "todavía apoyan las plataformas de "chat" (conversación) en línea — a menudo con varios cientos de participantes — pero se dirigen cada vez más a las redes sociales en línea", dijo la Oficina para la Protección de la Constitución de Alemania, que califica el peligro de reclutamiento como "considerable".

Los funcionarios de inteligencia tienen sentimientos encontrados sobre estos sitios. Por un lado, reconocen su potencial para reclutar grupos o individuos en movimientos violentos. De otra parte, los sitios permiten a los funcionarios rastrear y atrapar a los autores. El ministro del Interior alemán, Hans-Peter Friedrich, dijo a la prensa local esta semana que está más preocupado por los extremistas que pasan a la clandestinidad y se "radicalizan en secreto".

La mayoría coincide en que los criminales más violentos a menudo no dan ningún aviso claro de los actos letales que están a punto de cometer, y que a veces es difícil saber si una persona simplemente se jacta o si su actividad en línea sugiere que podría convertirse en un asesino.

Lo que es innegable es el poder de las redes sociales en línea para reunir a personas con puntos de vista similares.

"Hace cincuenta años, si usted creía que la Tierra estaba poblada por espías de Júpiter, le habría tomado bastante tiempo encontrar a alguien que compartiera las mismas creencias", dijo Bob Ayers, un ex funcionario de inteligencia estadounidense que vive en Londres. "Este no es el caso hoy. Las redes sociales han cambiado las matemáticas de las cosas, y con ese cambio, vienen pros y contras".

Varias de las direcciones de correo electrónico a las que Breivik envió su manifiesto de 1.516 páginas horas antes del atentado de Oslo correspondían a perfiles de Facebook de personas que exhibían símbolos neonazis o ultranacionalistas.

Esos perfiles, a su vez, fueron creados para conectarse con personas de ideas afines. Un destinatario, al parecer italiano, cuya imagen de perfil muestra una esvástica, el símbolo de las SS y un cráneo, tenía vínculos a grupos de Facebook que representan "La música fascista", la biografía del ex fascista italiano Benito Mussolini y armas de fuego.

Su lista de 462 "amigos" mostraba a varias personas con perfiles similares, incluyendo algunos con símbolos o ilustraciones de los Caballeros Templarios, una agrupación a la que Breivik dijo que se unió después de reunirse con un grupo de hombres de extrema derecha en Londres.

Algunos analistas sostienen que a pesar de que las redes sociales en línea juegan un papel importante para fortalecer el sentido de identidad y solidaridad de la extrema derecha, es demasiado pronto para decir cuánto han contribuido Facebook y Twitter a la violencia extremista.

"El hecho de que tenemos más blogs, más foros en línea, no quiere decir que tenemos un mayor riesgo de terrorismo", dijo Matthew Goodwin, un profesor de política que publicó recientemente un libro sobre la extrema derecha en Gran Bretaña. "Incluso si tienen puntos de vista radicales, extremos, no significa que estén a favor de la violencia".

Facebook asegura que confía en su comunidad para vigilar el sitio y por lo general sólo se involucra cuando individuos o grupos incitan a la violencia o el odio. No hizo comentarios acerca de si estaba cooperando con las autoridades que investigan la masacre de Noruega.

"Facebook tiene un equipo de profesionales que elimina el contenido que infringe nuestras políticas, lo que incluye el contenido que incita al odio, hace amenazas procesables, o incluye desnudos y/o pornografía", dijo el portavoz de Facebook, Andrew Noyes.

Daniel Hodges, un portavoz de Searchlight, una revista británica que lucha contra el extremismo de derecha, dijo que Internet ha permitido que "todo tipo de puntos de vista horrorosos" puedan ser leídos por cualquiera. "¿Cuántas personas en el mundo de hoy ya han leído el manifiesto de Breivik?", dijo.

El Internet permite a menudo a grupos como el EDL mostrarse más poderosos de lo que realmente son, agregó.

"(Internet) les permite llegar a sus miembros de manera relativamente rápida, relativamente anónima. Les permite dar una percepción de una masa crítica importante. Sin embargo, muchos activistas de extrema derecha viven en línea, no en el mundo real", dijo Hodges.

La definición de lo que se considera un discurso que incita al odio varía de un país a otro, y en Estados Unidos una gran parte está protegido por la Primera Enmienda de la Constitución. Negar el Holocausto, por ejemplo, es ilegal en muchos países europeos, pero no en Estados Unidos.

Las leyes estadounidenses también protegen a las empresas de Internet de ser consideradas responsables por el contenido de sus sitios.

En lugar de desmontar automáticamente las páginas que se encuentran en la zona gris, algunos creen que es mejor que las redes sociales dejen que la comunidad maneje la situación.

"Facebook y las redes sociales en general tienden a autocorregirse", dijo Jillian York, director de Libertad de Expresión Internacional de la Electronic Frontier Foundation, un grupo de libertades civiles en San Francisco.

"Muchas veces se ve a las personas que se oponen al discurso del odio apoderarse de los grupos (de odio). Esto tiende a ser más eficaz que desmontar la página".

Lennon, por su parte, puede pasar incluso más tiempo en el mundo virtual de la extrema derecha. El recién casado de 28 años con un puñado de dientes caídos tiene prohibido ir a cualquier lugar cerca de manifestaciones. También afirma que le congelaron sus activos en espera de una investigación policial.

A pesar de los contratiempos, Lennon dijo que su grupo está creciendo, y que incluso está superando la dependencia de las redes sociales en línea.

"Vamos a seguir hablándole a la gente sobre lo que EDL significa, pero en realidad ya no necesitamos lugares como Facebook. Ya construimos nuestra red y está creciendo".

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También contribuyeron a este informe Barbara Ortutay en Nueva York, Gabriele Steinhauser en Bruselas, Juergen Baetz en Berlin y Sylvia Hui en Londres.