Los cocaleros de Perú se sumarán a la campaña internacional del presidente boliviano Evo Morales para la despenalización de los usos tradicionales de la coca, anunció el líder cocalero peruano Serafín Andrés Luján tras una reunión con el mandatario.

Luján se entrevistó el viernes con Morales en la casa de gobierno de La Paz para informarse de las gestiones a favor de la coca y coordinar una reunión a fines de octubre en Perú en el marco del Consejo Andino.

El secretario general de la Confederación Nacional de Productores Agropecuarios de las Cuencas Cocaleras del Perú (Conpaccp) dijo que también se hará gestiones para invitar al encuentro "a los hermanos (cocaleros) de Colombia".

"Nosotros defendemos la coca en su estado natural y para el consumo tradicional, bajo este principio nos estamos uniendo para una defensa conjunta", dijo el líder cocalero peruano.

Luján evitó comentar la reciente decisión del gobierno de Ollanta Humala de suspender temporalmente la erradicación de cultivos de hoja de coca en una zona de la selva central peruana hasta rediseñar la estrategia de lucha contra el narcotráfico.

"Hay coca en exceso en Perú y estamos coordinando con el gobierno para una reducción gradual. No defendemos el desvío de coca a la cosa ilegal (cocaína), no estamos a favor del narcotráfico ni de ningún grupo armado", señaló.

Morales saltó a la política desde los combativos sindicatos cocaleros de Bolivia pero fracasó en sus gestiones para lograr que las Naciones Unidas aceptara una enmienda a la Convención de Estupefacientes de 1961 que penaliza el consumo tradicional de la coca como el masticado de las hojas secas de la planta, una práctica ancestral entre los indígenas andinos que le atribuyen propiedades curativas y alimenticias.

El 29 de junio Bolivia renunció a la convención con la esperanza de volver a adherirse el 1 de enero de 2012 haciendo constar esta vez una reserva contra la penalidad sobre los usos lícitos de esa planta.

Bolivia es el tercer productor de coca y cocaína después de Colombia y Perú. La extensión de cultivos alcanza a 30.900 hectáreas de las que entre 12.000 y 20.000 son legales y están destinadas a usos legales.

La política de erradicación de cocales excedentes en Bolivia se realiza en acuerdo con los sindicatos pero no ha logrado frenar el crecimiento de los cocales y del narcotráfico.

En Perú los cocales llegan a 61.200 hectáreas.