Autoridades laborales brasileñas ampliaron la investigación de empresas textileras que proveen a la marca española Zara ante evidencias de que existen muchas más talleres de costura que contratan trabajadores migrantes en condiciones análogas a la esclavitud.

El fiscal laboral Nei Messias Vieira, de la procuraduría de la ciudad de Campinas, en el estado de Sao Paulo, dijo el viernes a la AP que la compañía española cuenta con más proveedores que contratan mano de obra en condiciones análogas a la esclavitud.

"Sabemos que los dos proveedores que ya fueron identificados por las condiciones degradantes de trabajo no son los únicos que abastecen de productos textiles a Zara. La cadena productiva de Zara es mucho más amplia", comentó Vieira en una consulta telefónica.

La empresa española fue denunciada el miércoles y sometida a una investigación laboral por comprar productos textiles de empresas que contratan trabajadores en condiciones denigrantes. La marca tiene tiendas de ropa en España y América Latina.

Vieira indicó que en julio fue encontrada en la ciudad de Americana, en las cercanías de Campinas, un taller con 51 personas de los cuales 45 eran bolivianos, uno chileno y cinco brasileños, todos ellos en condiciones degradantes.

Los trabajadores cumplían jornadas de trabajo de las 7 de la mañana a 9 de la noche en un espacio hacinado, sin ventilación, con riesgo de incendio, condiciones higiénicas deplorables y salarios por debajo del mínimo legal, según el Ministerio Público de Trabajo.

En el piso superior al taller de costura se encontraba el espacio donde dormían los trabajadores, el cual fue clausurado por autoridades sanitarias de Americana a causa de su falta de higiene, dijo Rafael Almeida, portavoz del Ministerio Público de Trabajo en Campinas.

El taller de Americana vendía 50% de su producción a Zara y el resto a otras seis marcas: Billabong, Tyrol, Eco, Brooksfield, Gregory y Cobra D'agua, explicó Vieira.

Según el fiscal, en Sao Paulo se encontró otro proveedor con 30 talleres de costura de pequeño porte en varias ciudades del estado en las mismas condiciones de degradación, y cuya producción estaba casi por entero destinada a Zara.

No obstante, el fiscal admitió que el problema es mucho más grande e involucra a más marcas, por lo cual la investigación continuará en el estado industrial de Sao Paulo.

Renato Bignami, portavoz del Ministerio de Trabajo, citó datos de la Comisión Pastoral del Migrante, ligado a la iglesia católica, para decir que podría haber "decenas de miles" de trabajadores textiles en condiciones análogas a la esclavitud.

"La industria textil de la región metropolitana de Sao Paulo y alrededores atrae muchos migrantes irregulares, especialmente de Bolivia y Paraguay, las regiones más pobres de esos países", comentó Bignami a AP.

Vieira explicó que empresas como Zara serán obligadas a regularizar su situación y asegurar que sus productos vienen de talleres que cumplen con las leyes laborales de Brasil, que establecen salario mínimo equivalente a 337,5 dólares por mes, jornada laboral de no más de ocho horas diarias, espacio adecuado y cargas sociales, entre otros.