El asesino confeso de 77 personas en Noruega deberá asistir a una audiencia a puerta cerrada para determinar si se le debe de mantener en aislamiento, un mes después de que hizo estallar una bomba y atacó a jóvenes en una isla cercana a la capital noruega.

El asesino, identificado como Anders Behring Breivik, de 32 años, reconoció haber asesinado a ocho personas cuando hizo estallar un camión cargado con explosivos afuera de unas oficinas gubernamentales en Oslo y luego mató a tiros a 69 personas en un campamento juvenil que se llevaba a cabo en la cercana isla de Utoya.

El extremista de ultraderecha rechaza su culpabilidad criminal pues alega que la matanza era necesaria para salvar a Noruega y a Europa.

De ser hallado culpable de las acusaciones de terrorismo que pesan en su contra, Breivik tendría una condena de hasta 21 años en la cárcel.

En tanto, los sobrevivientes y familiares de las víctimas visitarán el viernes la isla de Utoya.