El abridor Mike Minor lanzó seis entradas dominantes para ganarle el duelo individual a Tim Lincecum en el partido que los Bravos de Atlanta vencieron por blanqueada de 1-0 a los Gigantes de San Francisco.

Mientras que el veterano tercera base Chipper Jones pegó jonrón solitario que era todo lo que iba a necesitar el pitcheo de los Bravos, que salieron al partido con la ausencia del abridor estelar Tommy Hanson, colocado en la lista de lesionados.

Se pensaba que la salida de Minor en su puesto para enfrentar nada menos que al ganador de dos premios de Cy Young iba a ser una desventaja para ellos.

Pero sucedió todo lo contrario, Minor (3-2) respondió de forma brillante para lanzar seis entradas completas en las que cedió sólo cuatro imparables, dio una base por bolas y abanicó a nueve bateadores rivales, su mejor marca en lo que va de temporada.

Solamente dos corredores de los Gigantes pudieron llegar hasta la segunda base.

Los relevistas Eric O'Flaherty, Jonny Venters y el novato Craig Kimbrel se encargaron de completar las tres últimas entradas del partido sin permitir anotación y sólo un imparable más.

Kimbrel trabajó perfecto el noveno episodio para quedarse con el trigésimo séptimo rescate de la temporada en 42 oportunidades, para empatar con Todd Worrell como el novato de más rescates en la Liga Nacional desde la temporada de 1969.

Worrell logró 36 salvamentos con los Cardenales de San Luis en 1986. Ahora Kimbrel está cerca de empatar o superar la marca de todos los tiempos de un novato en rescate que la estableció el año pasado el dominicano Neftali Feliz con 40 para los Vigilantes de Texas.

Kimbrel no ha permitido una carrera en las últimos 28 salidas al montículo para trabajar 28 entradas y dos tercios para ceder sólo nueve imparables, dar ocho bases por bolas y sacar 48 ponches.

La derrota se la quedó Lincecum (11-10), que también hizo una buena labor en el montículo después de trabajar siete entradas en las que cedió cinco imparables, incluido el jonrón solitario de Jones (11) en el quinto episodio, dio dos bases por bolas y abanicó a siete bateadores.

La serie de cuatro partidos que disputaron ambos equipos tuvo las mismas características que la que protagonizaron durante la fase final de la pasada temporada cuando los Gigantes ganaron la serie por 3-1 para eliminar a los Bravos y cada juego se decidió por una carrera.

Esta vez la suerte cayó del lado de los Bravos, que ganaron 3-1 la serie y se decidió por un global de cinco carreras.