Estudiantes extranjeros traídos a trabajar a un almacén de dulces protestaron el jueves por segundo día consecutivo por las condiciones laborales y salario, entonando consignas en la Avenida Chocolate bajo un poste de alumbrado eléctrico con forma de la golosina Kisses de Hershey, mientras el Departamento de Estado decía que estaba investigando el caso.

Más de 100 estudiantes se reunieron en el turístico centro de Hershey, sede del segundo fabricante más grande de dulces de Estados Unidos, para quejarse de que fueron empleados bajo la apariencia de un intercambio cultural que en realidad se trataba de un lugar de trabajo explotador y esclavizante.

"Todo lo que podemos hacer es trabajar y dormir", comentó Godwin Efobi, un estudiante ucraniano de 26 años originalmente de Nigeria.

Los estudiantes, quienes protestaron con un megáfono, volantes y una petición que planean presentar a ejecutivos de Hershey, se quejaron de trabajo físico duro, deducciones fuertes por pago de renta que a menudo los dejan con poco dinero para gastar, y de ningún enriquecimiento cultural. Señalaron que debido a sus quejas recibieron amenazas de deportación, lo que ocasionó que algunos buscaran ayuda.

Un vocero de Hershey Co. dijo únicamente que la corporación espera que sus vendedores traten a los empleados "justa y equitativamente".

Lynn Anderson, un portavoz de Exel — con sede en Ohio_, la cual opera la bodega, dijo que las inquietudes de los estudiantes no fueron presentadas directamente a la compañía, pero que Exel está hablando con SHS Staffing Solutions — que ayudó a colocar a los estudiantes — sobre lo que se ha hecho para atender las preocupaciones. SHS no respondió de inmediato los mensajes dejados por la AP el jueves en busca de su comentario.

Los estudiantes están entre más de 100.000 universitarios que llegan anualmente a Estados Unidos con visa tipo J-1, lo cual suministra a centros vacacionales y otros negocios mano de obra temporal barata como parte de un programa que busca fomentar la asimilación cultural.