La sombra de Roberto Clemente es ineludible en el PNC Park.

Hay una estatua del jardinero derecho puertorriqueño de los Piratas de Pittsburgh, miembro del Salón de la Fama, justo atrás del acceso a la pradera central, no demasiado alejada del Puente Roberto Clemente. Existe la Muralla Clemente, apodo dado a la estructura de 6,40 metros (21 pies) de altura que sirve como la única protección real al pórtico corto en el jardín derecho.

Sobre la muralla se encuentran cuatro símbolos con el número 21, recordatorio constante a todo aquel que juegue bajo ellos de la grandeza de quien estuvo ahí antes.

Jugar bajo ese tipo de antecedente histórico no es para todo el mundo. El jardinero de los Piratas José Tábata, sin embargo, sueña con ser la excepción.

El pelotero venezolano tuvo su debut en Grandes Ligas en la pradera derecha el miércoles y celebró conectando un cuadrangular de dos carreras justo sobre las etiquetas del número 21 entre las praderas derecha y central que resultó siendo la única actuación brillante de su equipo en una derrota por 7-2 ante San Luis.

El significativo del legado de Clemente no es algo desconocido para Tábata, quien creció escuchando a su padre narrar historias sobre su juego audaz en el diamante y sus obras caritativas fuera de él, valores que el joven de 23 años dice que espera emular durante su carrera.

El día previo a su defensa del jardín derecho, Tábata dijo al coach de primera base Luis Silverio que comprendía en lo que se estaba metiendo .

"Me dijo, 'voy a jugar donde jugó Roberto Clemente''', comentó el coach dominicano, quien además fue el traductor de Tábata. "El simplemente desea pedir alguna vez a su familia permiso para usar ese número (21) durante un día. Es un sueño que tiene", agregó.

Tábata, quien está bateando para promedio de .264 con cuatro vuelacercas y 17 carreras producidas en una temporada plagada de lesiones, manifestó que de ninguna manera está tratando de compararse con Clemente.

"Sólo hay un Roberto, me doy cuenta de ello, pero es una inspiración", dijo Tábata. "Voy a seguir trabajando duro y al final de mi carrera mis números no van a ser los mismos (que los de Clemente); pero al menos quizá seré capaz de hacer algo por los Piratas de Pittsburgh", añadió.

El manager de los Piratas Clint Hurdle no tiene planeado dejar a Tábata de manera definitiva en el jardín derecho, pero no ha descartado colocarlo allí ocasionalmente.

Hurdle, quien es una especie de historiador del béisbol, aprecia el respeto de Tábata por Clemente. Ya desaparecieron los días en que los niños coleccionaban tarjetas de béisbol y las colocaban entre los rayos de las ruedas de sus bicicletas, como lo hizo Hurdle cuando fue niño. Recientemente mencionó en el camerino a su gran amigo y ex lanzador de Grandes Ligas Dave Dravecky, y no hubo mucha reacción a su mención.

Aunque Clemente es un icono, Hurdle no da por sentado el conocimiento de sus jugadores sobre las luminarias del juego; es por ello su sorpresa ante el respeto de Tábata por Clemente.

"Es muy refrescante ver un chico como José que está vinculado a ello, la herencia, la historia de la posición", señaló Hurdle. "Realmente quiere jugar en el jardín derecho. Quiere jugar frente a la Muralla Clemente. Quiere una oportunidad de hacerlo".