El poeta español Federico García Lorca, fusilado hace 75 años en Víznar, cerca de Granada, será evocado hoy en La Habana, donde pasó tres meses en 1930 y donde su genio dejó una huella indeleble.

Una compañía teatral representa hoy en el Centro Cultural Bertold Brecht "Lorca en La Habana", un espectáculo en el que se hace referencia "a todo el viaje que hizo por Cuba y a las conferencias que pronunció", dijo a EFE su director, Giraldo Moisés Cárdenas.

En la obra de la compañía Máscara Laroye se mezclan durante más de una hora poemas musicalizados de García Lorca y pasajes de obras teatrales, así como "fragmentos de una carta que envió a sus padres desde La Habana y en la que refleja sus impresiones sobre Cuba", dijo Cárdenas.

"De sus dramas ('La casa de Bernarda Alba', 'Bodas de sangre', entre otras) hemos escogido las escenas del conflicto principal para que el público pueda luego acercarse al resto de la obra", indicó el director cubano de Máscara Laroye.

Los españoles Paloma Mejía Martí, actriz principal, y Alberto Valle Navarro, diseñador, han viajado expresamente a la capital cubana para trabajar en las cuatro representaciones previstas estos días "como un homenaje" al poeta en el 75 aniversario de su muerte, según Cárdenas.

La obra ya ha sido representada en las ciudades españolas de Madrid, Santander y Valladolid.

A la vuelta de su viaje a Estados Unidos, que le inspiró "Poeta en Nueva York", una de sus obras cumbre, García Lorca llegó a La Habana en los primeros días de marzo de 1930 para una breve visita que se prolongó tres meses.

Estaba invitado a dar unas conferencias en la Institución Hispano Cubana de Cultura dirigida entonces por el antropólogo Fernando Ortiz, uno de los máximos exponentes de la cultura cubana aunque había nacido en 1881 en la isla de Mallorca (España).

Su paisano el compositor Manuel de Falla le había recomendado también que visitara a unos amigos, la familia Quevedo, que le pusieron en contacto con los intelectuales cubanos con los que hizo una gran amistad.

"Un Cádiz grande, con mucho calor y gente que habla muy alto", fue el primer comentario de García Lorca sobre la capital cubana, según un folleto editado en 1961 por el ministerio de Educación de Cuba.

Existe una foto suya, vestido con un traje blanco y con un libro en la mano, acodado en el emblemático Malecón habanero detrás de un niño que vende periódicos.

Según el intelectual cubano Ángel del Río, Lorca "volvió a encontrar en Cuba el sol, la luz y la alegría. Encuentra además la gracia de sus ciudades andaluzas, estampas gaditanas iluminadas por el sol de los trópicos y se entrega al otro lado de su personalidad, pagano y vital".

El poeta se hospedó en el hotel Florida (otros testimonios de la época señalan que lo hizo en el Unión), que todavía existe en el rehabilitado centro habanero, pronunció sus conferencias y se hizo íntimo de la familia de la poetisa Dulce María Loynaz, ya fallecida y Premio Cervantes 1992.

Cárdenas dijo que las conferencias lorquianas versaron sobre su obra, especialmente el "Romancero gitano", el cante jondo, una de sus pasiones, y los autores iberoamericanos del momento.

También escribió algunas escenas de "Así que pasen cinco años" y "El público", uno de cuyos originales regaló a esa familia al igual que dedicaría un poema "A Lidia Cabrera y su negrita".

Tuvo tiempo de visitar las provincias de Pinar del Río, Matanzas y Oriente, y un día, según testimonios de la época, escribió en un papel de hotel el "Son de negros en Cuba" (O "Son de Santiago de Cuba") en el que reflejó su amor por este país.

"Cuando llegue la luna llena/ iré a Santiago de Cuba. Iré a Santiago/En un coche de agua negra/ Iré a Santiago./ Cantarán los techos de palmera./ Iré a Santiago./ Y cuando quiere ser medusa el plátano./ Iré a Santiago./ (...) Oh cintura caliente y gota de madera./ Iré a Santiago./ Arpa de troncos vivos, caimán, flor de tabaco. (...)

A pesar de su breve estancia, García Lorca anudó un idilio con Cuba, donde sigue siendo el poeta español más popular y admirado y un centro cultural oficial lleva su nombre.