El grupo armado Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) atentó hoy en dos localidades de la provincia sudoriental de Siirt matando a dos gendarmes, mientras que el ejército turco bombardeó las posiciones de la organización en el norte de Irak, informaron los medios locales.

Según informaron la cadena CNN-Türk y la agencia pro-kurda Firat, el primer ataque se produjo en torno a las 20.00 hora local (17.00 GMT) en la capital provincial, Siirt, cuando militantes del PKK atacaron con morteros varios edificios públicos, entre ellos la principal comisaría de policía y el cuartel de la Gendarmería, un cuerpo militar de vigilancia rural.

En este ataque se produjeron cuatro heridos civiles, según CNN-Türk.

Algo después, se produjo otro ataque contra el cuartel de la Gendarmería en Eruh, también en la provincia de Siirt y también con morteros y armas de largo alcance, en el que fallecieron dos gendarmes.

Poco después, en torno a las 21.30 (18.30 GMT), una decena de cazas F-16 partieron de la base de las Fuerzas Aéreas de Turquía en Diyarbakir con destino al norte de Irak, donde, por segundo día consecutivo, bombardearon las posiciones del PKK, informó la agencia Firat y confirmaron las cadenas turcas NTV y CNN-Türk.

Nuevamente el objetivo fueron los campamentos guerrilleros de Zap, Xinere, Hakurk, Sideka y Metina, en la parte iraquí de la montañosa frontera con Turquía, y las bases del PKK en las montañas Kandil, en la frontera irano-iraquí.

Aún no hay datos sobre víctimas o heridos, pero durante el bombardeo de ayer el PKK no sufrió bajas, según dijeron fuentes del grupo armado kurdo a la agencia Firat.

En el último mes se han incrementado los ataques del PKK a objetivos turcos, con numerosos atentados y secuestros, y el número de bajas militares turcas supera ya la treintena.

En una reunión del Consejo de Seguridad Nacional de Turquía celebrada hoy se aprobó lo que el primer ministro turco, el conservador Recep Tayyip Erdogan, ha denominado una "nueva estrategia antiterrorista".

Según han adelantado los diarios turcos, esta estrategia implica mejorar la coordinación y eliminar la burocracia para acelerar la capacidad de respuesta militar turca; implicar a los gobernadores provinciales en la lucha contra el PKK y enviar más agentes especiales a las zonas calientes del conflicto.

El PKK -grupo considerado terrorista por Turquía, la UE y EEUU- se levantó en armas en 1984 para exigir la independencia de los más de 12 millones de kurdos que habitan en Turquía y, desde entonces, unas 45.000 personas han muerto en la guerra no declarada entre fuerzas de seguridad turcas y los rebeldes kurdos.