El papa Benedicto XVI censuró el jueves la mentalidad del beneficio a cualquier precio que dijo está detrás de la crisis en Europa, y reclamó una mayor ética en asuntos de economía.

"El hombre debe estar en el centro de la economía y la economía no debe medirse únicamente por la maximización de los beneficios, sino por el bien común", dijo el pontífice a los reporteros en el avión que le trasladaba a Madrid.

El Papa llegó el jueves a España, dando inicio a una intensa visita de cuatro días para presidir la Jornada Mundial de la Juventud a la que asisten jóvenes católicos de todo el mundo. Es la tercera vez que Benedicto XVI viaja a territorio español, lo que convierte al país ibérico en el más visitado durante sus seis años de pontificado.

El Papa fue recibido en el aeropuerto de Madrid por los reyes Juan Carlos y Sofía, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero y el líder del opositor Partido Popular, Mariano Rajoy, entre otras autoridades.

Unos 2.000 jóvenes peregrinos se concentraron en la terminal de llegadas ondeando banderas de España y el Vaticano y dando vítores al Papa.

En su primer discurso, pronunciado en un perfecto español, el pontífice recordó la crisis económica que sacude Europa y particularmente a España, con una tasa de desempleo cercana al 21% y que supera el 40% entre los más jóvenes. Pero también habló de otros problemas como la droga o la persecución de cristianos.

"Muchos jóvenes miran con preocupación el futuro ante la dificultad de encontrar el empleo digno o bien por haberlo perdido o tenerlo precario o inseguro", aseguró el pontífice en la sala de autoridades del aeropuerto de Barajas.

"Hay otros (jóvenes) que precisan de prevención para no caer en la red de la droga. No pocos por causa de su fe en Cristo sufren en sí mismos la discriminación", agregó.

"Vuelvo a decir a los jóvenes con todas las fuerzas de mi corazón: Que nada ni nadie os quite la paz. No os avergoncéis del Señor", añadió entre los aplausos de los muchachos.

El Papa señaló que la juventud vive una época difícil y criticó "la superficialidad, el hedonismo y el consumismo imperantes", además de la "banalidad a la hora de vivir la sexualidad, la insolidaridad y la corrupción".

El rey Juan Carlos agradeció al pontífice su visita e interpretó como "una especial distinción" que sea la tercera vez que pisa suelo español. El monarca también advirtió las dificultades económicas por las que atraviesan los jóvenes.

"No son estos tiempos fáciles para una juventud tantas veces frustrada por falta de horizontes personales y laborales y que se revela ante los graves problemas que aquejan al ser humano y al mundo de hoy", afirmó el monarca. "En el trasfondo de todo ello se percibe una profunda crisis de valores".

Tras finalizar los discursos, Benedicto XVI se trasladó en el papamóvil a la sede de la Nunciatura de Madrid, donde se alojará los próximos días. Miles de jóvenes inundaron las calles de la capital española saludando al pontífice y lanzando numerosas serpentinas de colores.

Tras almorzar y descansar tendrá lugar el acto de bienvenida de la Jornada, en el que el Papa acudirá al escenario instalado en la capital española donde le arroparán decenas de miles de jóvenes de todo el mundo.

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