La huida de inversores de Wall Street ante el cúmulo de noticias macroeconómicas desalentadoras difundidas en EE.UU. hicieron que el oro se disparara hoy hasta cerrar por primera vez en su historia por encima de los 1.800 dólares la onza en la Bolsa Mercantil de Nueva York.

Al final de esta cuarta sesión de la semana, los contratos más negociados de oro, los de vencimiento en diciembre, sumaron 28,2 dólares la onza para terminar en 1.822 dólares, aunque durante esta jornada se llegaron a cerrar contrataciones por un máximo de 1.829,7 dólares.

Ese precio de cierre, además de ser el primero por encima de 1.800 dólares en la historia de este mercado, supone un nuevo máximo histórico para el metal precioso, que encadena así tres récords consecutivos esta semana: el martes cerró a 1.785 dólares y el miércoles a 1.793,8.

El oro ya había conseguido sobrepasar la simbólica cota de los 1.800 dólares en la sesión del pasado 10 de agosto, pero no logró mantenerse sobre ese nivel hasta el cierre, como sí hizo esta jornada.

La impresionante escalada del oro se produjo un día en el que los inversores huían de Wall Street -el Dow Jones de Industriales, su principal índice, caía a menos de dos horas para el cierre el 3,57 %- y buscaban en el metal precioso un lugar seguro donde depositar sus fondos.

Esa búsqueda de seguridad respondía a los renovados temores a una ralentización de la recuperación económica mundial, sobre todo después de que el banco estadounidense Morgan Stanley rebajara sus pronósticos de crecimiento mundial para este año y el que viene en un punto porcentual.

La rebaja situaría a EE.UU. y a Europa "peligrosamente al borde de la recesión para el periodo comprendido entre los próximos seis y doce meses", indicó la entidad.

La advertencia se conoció un día en el que se divulgaron múltiples datos macroeconómicos desalentadores en EE.UU., entre ellos que la cifra de solicitudes de subsidio por desempleo en este país aumentó en 9.000 la semana pasada, y que las ventas de casas usadas bajaron un 3,5 % en julio y quedaron a su nivel más bajo en ocho meses.

Incluso, tuvieron más influencia sobre el ascenso del oro los datos sobre el índice de precios de consumo de este país, que subió un 0,5 % en julio, el mayor incremento desde marzo, lo que despertó miedos inflacionistas provocó la búsqueda de valores refugio.

Algo parecido ocurrió con el oro en el mercado de Londres, donde el precio de la onza del metal precioso al contado cerró hoy en un nuevo récord, situado en 1.824 dólares.