El grupo rebelde musulmán más numeroso de Filipinas dio el miércoles a un líder radical con cientos de combatientes una última advertencia para frenar un motín o enfrentarse a ser expulsado, lo cual expondría a su fuerza disidente a posibles asaltos militares.

El comité central del Frente Moro de Liberación Islámica planea emitir una resolución declarando que Ameril Umbra Kato ya no es un integrante más a menos que se repliegue, lo cual es una posibilidad poco probable después de que rechazó los llamados para reintegrarse, dijo el miércoles el vicepresidente del grupo Ghazali Jaafar.

Las autoridades filipinas han expresado preocupación por la lucha interna entre el grupo rebelde del Moro, con una fuerza de 11.000 hombres, y la cual siembra dudas sobre su capacidad de hacer cumplir cualquier acuerdo futuro derivado de años de pláticas de paz rotas por Malasia.

Los guerrilleros han dicho que la rebelión de Kato, quien solía encabezar uno de los comandos que participaban en más luchas y también en las más grandes, fue un problema interno que trataron de calmar y le pidieron al ejército no atacarlo mientras trataban de ganárselo, a él y a los hombres armados que lo apoyan.

Jaafar dijo que la expulsión significa que Kato ya no es cubierto por los acuerdos preliminares que el grupo rebelde ha forjado con el gobierno, incluyendo una tregua que escuda a los rebeldes de asaltos militares.

"Personalmente, ya considero a él y sus hombres un comando perdido", dijo Jaafar a The Associated Press. "Cuando se emita la resolución muy pronto, él estará declarado oficialmente fuera del grupo, peleando sin ninguna causa".

Kato, que tiene una fuerza disidente de entre 200 y 300 combatientes, renunció al Moro el diciembre de 2010 argumentando que ya estaba demasiado viejo. Sin embargo, después formó una facción rebelde llamada los Combatientes por la Libertad Islámica Bangsamoro que se niega a reconocer al actual liderazgo rebelde, dijo Jafaar.