Pintura mural, esculturas gigantes, vídeos, animaciones e incluso mapas, escondidos en una escalera en el interior de un museo o en un muro en plena calle, son algunas de las propuestas con las que ocho artistas internacionales transforman desde hoy la ciudad de Sao Paulo en una obra de arte.

"De dentro y de fuera" es el nombre de una exposición que hoy abrió las puertas al público en el Museo de Arte de Sao Paulo (Masp) y que permanecerá en cartel hasta el 23 de diciembre con el objetivo de establecer un diálogo entre los visitantes y la manifestación artística.

El proyecto es una iniciativa del comisario del museo, José Roberto Teixeira Coelho, en colaboración con los curadores Baixo Ribeiro, Eduardo Saretta y Mariana Martins, que seleccionaron varios nombres del arte urbano de diferentes países con la intención de mostrar un trabajo de gran plasticidad y que busca la interacción del público.

La muestra reúne las colaboraciones de ocho artistas procedentes de la vecina Argentina a la más distante República Checa, que han tenido un mes para utilizar las paredes de una sala ubicada en la planta subterránea del Masp, pero también las calles de la ciudad para dar rienda suelta a la imaginación y crear sus piezas.

El público podrá ver desde un gigantesco mural pintado con tizas de colores, que parece ser el resultado del asalto de un grupo de niños a una pizarra después de que el profesor haya salido del aula, hasta una pared en la que se conjuga el grafiti con la pintura constructivista, pasando por una instalación en la que unos osos polares son los operarios de una cadena de montaje de la que salen seres humanos.

El objetivo de la exposición es "provocar al público la experiencia de no saber dónde está el arte. Puede estar en todas partes, bajo la escalera, detrás del cuadro o dentro del agujero. Puede estar en el salón de casa o en medio de la calle. Dentro o fuera del museo", según un comunicado de la institución.

La muestra pretende constituir una experiencia artística en sí misma, incitar a la participación del público y establecer un diálogo con el entorno de modo que el museo se transforme en una prolongación de las calles y la ciudad en un museo.

Uno de los artistas invitados, el argentino Defi Gagliardo, explicó a Efe que una de las bases de su trabajo es "pintar sin pensar" de modo que es la propia obra la que se apodera del artista.

"Nadie vino con cosas en la cabeza, se empezó a desarrollar acá, fuimos curadores de nuestras obras", dijo el artista, quien explicó que muchos de los materiales los encontraron en la propia ciudad y a partir de los elementos disponibles fueron configurando las piezas.

Autor de un alto relieve elaborado con madera de palets encontrada en la calle, Gagliardo relató como la obra, que inicialmente no tenía la intención de transmitir un mensaje específico, se convirtió en una suerte de "cápsula" con información sobre el mundo que puede ser enviada al exterior y narrar como se vive en el planeta Tierra.

Para Gagliardo, la ciudad de Sao Paulo es una especie de "Nueva York tercermundista" porque da opciones para la creatividad como la ciudad estadounidense, pero carece de una estructura rígida lo que facilita el trabajo con libertad.