La caminata de grupos indígenas bolivianos para exigir al presidente Evo Morales que detenga la construcción de una carretera en un parque cumplió hoy su segundo día, mientras que otros dos sectores en conflicto aceptaron dialogar con el Gobierno.

El presidente de la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente de Bolivia (Cidob), Adolfo Chávez, dijo a los medios en la ciudad oriental de Santa Cruz que el número de indígenas que están en la marcha subió hoy de medio millar a cerca de 800.

La caminata llegó hoy cerca de la localidad Loma de Amor, situada a 35 kilómetros de la ciudad amazónica de Trinidad, donde el lunes comenzó la protesta contra la carretera que atravesará el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis).

Chávez pidió a la población ayuda en agua, comida y medicamentos para los indígenas que se han propuesto caminar unos 500 kilómetros desde Trinidad a La Paz, durante 35 días para presionar a Morales.

Los dirigentes indígenas exigen dialogar directamente con el mandatario, de la etnia aimara, quien, no obstante, ha descalificado la manifestación al considerar que puede estar financiada para conspirar por la agencia de cooperación estadounidense Usaid.

El dirigente de las etnias mojeña, yucararé y chimán que viven en el Tipnis, Fernando Vargas, dijo que solo dialogarán con Morales sobre las soluciones a este conflicto, pero le pedirán una ley que respalde su palabra porque consideran que "ya no es creíble", según un boletín de la privada Fundación Tierra que acompaña la caminata.

La marcha se realizó hoy bajo los 35 grados de calor y provocó que muchos jóvenes y niños sufrieran desmayos, según periodistas.

Los indígenas y varios grupos ecologistas han acusado a Morales de cambiar su discurso de protección de la Tierra para permitir la construcción de la carretera que es parte de un futuro corredor bioceánico y será financiado principalmente por Brasil.

Otros dos focos de conflicto que se presentaron también el lunes en las ciudades andinas de El Alto y Potosí por demandas regionales de desarrollo, hoy bajaron de intensidad, tras la decisión de sus dirigentes de dialogar con las autoridades del Gobierno.

Morales recibió hoy en la sede de la Vicepresidencia en La Paz a los dirigentes de la Federación de Juntas Vecinales de El Alto y autoridades municipales de esa ciudad que el lunes cumplió una huelga ciudadana parcial con bloqueos de rutas.

Grupos vecinales volvieron hoy a movilizarse y cortaron por poco tiempo varias vías, entre ellas la autopista que une El Alto con La Paz, aunque sin mayores consecuencias.

Los vecinos de El Alto reclaman que no se postergue para 2012 el censo de población y vivienda que estaba previsto para este año, porque esperan que los resultados de ese estudio garanticen mayores recursos para ese municipio, uno de los más pobres del país y que era uno de los bastiones políticos incondicionales del presidente.

En tanto, los líderes de la región andina de Potosí (suroeste) celebran desde hoy una serie de reuniones con tres ministros de Morales que les explicarán los avances en las seis demandas que plantearon hace un año, dijo a Efe el presidente del Comité Cívico de esa región, Celestino Condori.

Según Condori, las organizaciones potosinas se mantienen "en estado de emergencia" aunque aceptaron conversar y el viernes evaluarán los resultados de las reuniones con los ministros para definir si volverán o no a protestar.

Potosí exige proyectos de desarrollo minero, un aeropuerto internacional y solución a un conflicto limítrofe con la región vecina de Oruro y medidas de protección del Cerro Rico de Potosí, en riesgo de desplomarse por la actividad minera desde la colonia.