Aunque sólo se trata de un vestido, es la comidilla de toda Rumania.

La ministra de turismo Elena Udrea ha provocado controversia por su vestido Dolce & Gabbana, que según admite cuesta tanto como lo que muchos rumanos ganan en un mes.

El martes justificó su atuendo e insistió de todos modos que cuesta menos que los miles de euros que ha reportado la prensa.

Dijo a la televisora B1 que la ropa es una de las pocas alegrías en su vida y que se trata de un regalo de su marido empresario que costó 780 libras británicas (1.290 dólares).

La prensa acusa a Udrea — notoria por su afición a las carteras y zapatos caros — de ser insensible durante la depresión económica en Rumania, donde el salario nacional promedio mensual es de 455 dólares después del pago de impuestos.

Udrea es la ministra más prominente del gobierno y aliada estrecha del presidente Traian Basescu. Ha sido acosada por rumores de mantener una relación impropia con el presidente, y Basescu se vio obligado a emitir recientemente una declaración negando que estuviese en su casa cuando Udrea fue filmada entrando en el palacio presidencial una noche.

La ministra parece encantada con la atención que suscita. Esta semana escribió en su blog que iría a la peluquería el martes temprano, y después agregó que estaba disgustada de que no la hubiesen perseguido los "paparazzi".

En la entrevista televisiva, dijo que su pasión por la ropa comenzó cuando era una niña de provincias, donde su familia no era pudiente. Y acusó a los periodistas rumanos de misoginia argumentando que los políticos varones que usaban ropas igualmente caras no recibían la misma atención.

Pero admitió que usar el vestido costoso pudo haber sido un error.

"De haber sabido que iba a provocar esas pasiones y discusión, nunca lo habría usado", aseguró.