Unas 50.000 campesinas marcharon hoy por Brasilia y expresaron su respaldo a los planes contra la pobreza propuestos por el Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, quien se unió a la manifestación en un céntrico parque de la ciudad.

"Este Gobierno está totalmente comprometido con las luchas para cambiar esa larga historia de injusticia y desigualdad en el campo", declaró Rousseff al clausurar la marcha.

La jefa de Estado también anunció planes de atención sanitaria para las familias campesinas, la construcción de 16 centros de salud en diversas zonas rurales del país y también el próximo inicio de una campaña de prevención del cáncer de colon, útero y mama entre las agricultoras.

Las manifestantes, llegadas desde todos los rincones del país, se concentraron en Brasilia durante los dos últimos días y organizaron diversas actividades y debates que tuvieron como eje central la situación de los pequeños productores rurales.

Bajo el lema "Desarrollo sustentable con justicia, autonomía, igualdad y libertad", las campesinas expresaron su protesta por la pobreza que impera en el medio rural y demandaron una mayor atención del Gobierno a los pequeños productores.

También manifestaron su apoyo al plan "Brasil sin Miseria", que Rousseff anunció en junio pasado y está dirigido a atender a unos 17 millones de brasileños que viven con menos de 40 dólares por mes y en su mayoría están en el campo.

En tono festivo, las campesinas tomaron hoy las principales calles y avenidas de Brasilia vestidas del color lila que identifica a este movimiento, que nació en homenaje a Margarida Maria Alves, líder de un sindicato rural asesinada brutalmente en 1983.

La primera "Marcha de las Margaridas" se celebró en el año 2000, luego hubo otras dos ediciones en 2003 y 2007, y la presión ejercida por este movimiento de mujeres nacido en el campo llevó hace tres años a la inclusión de las trabajadoras rurales en los planes de jubilación oficiales.

En la clausura de la marcha también intervino el presidente de la Confederación Nacional de Trabajadores de la Agricultura (Contag), Alberto Broch, uno de los organizadores del movimiento, quien alertó a Rousseff sobre la necesidad de acelerar los planes de reforma agraria.

"Es necesaria una rápida profundización de la reforma agraria, a fin de que haya una mayor distribución de tierras entre los campesinos más pobres para fortalecer a la agricultura familiar", declaró Broch.