El comienzo de la temporada del fútbol español al parecer se atrasará luego de que la liga y los futbolistas no lograron alcanzar un acuerdo el miércoles para evitar una huelga.

La Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) dijo que no jugará en la primera fecha el sábado si no se firma antes un convenio laboral colectivo. El AFE y la Liga de Fútbol Profesional (LFP) se reunieron el miércoles pero no pudieron llegar a un acuerdo para garantizar el pago de los salarios de los jugadores, el punto de desacuerdo principal.

"La LFP todavía no quiere acortar distancias, por lo tanto, nosotros seguimos manteniendo la convocatoria de huelga", afirmó el director de la AFE, Luis Gil, según declaraciones divulgadas por la agencia Europa Press. "No hemos encontrado todavía ninguna propuesta de la LFP en nuestras reivindicaciones, con respecto a las garantías de los jugadores".

La LFP, sin embargo, indicó que "esta huelga es absolutamente injustificada, pero además es estéril porque la LFP ha llegado ya al máximo de sus posibilidades".

Según la LFP, la convocatoria de huelga "tensa el proceso negociador y pone un plazo imposible de cumplir para firmar un convenio que se llevaba dos meses negociando y del que estaba pactado el ochenta por ciento de su contenido, en palabras del propio presidente de la asociación de futbolistas".

Ambas partes se reunirán de nuevo el viernes. De ser necesario, los jugadores de 42 equipos de las dos primeras divisiones están listos para continuar la huelga hasta la segunda ronda de partidos, programados para el 27 al 29 de agosto. De ser eso el caso, la liga no comenzaría hasta el 10 de septiembre.

Los futbolistas quieren mejores garantías en vista de que los clubes deben hasta 50 millones de euros (72 millones de dólares) en salarios impagos a más de 200 jugadores.

"El mayor problema es la garantía de los jugadores, donde por ese uso de la Ley Concursal se están quedando sin cobrar más de 200 jugadores y por cerca de 50 millones de euros", apuntó Gil. "Queremos subsanar esa situación tan crítica que hay actualmente y que haya medidas correctoras para el futuro, para que no haya más problemas de este tipo".

La LFP alega que se han logrado "importantes avances" en la negociación al aprobar un sistema de control económico para asegurar que los futbolistas recibieran ciertos pagos.

En este momento hay seis equipos en la primera división acogidos a la ley de quiebra, incluyendo los tres que recién ascendieron. Una nueva ley que sería aprobada en septiembre estipula que los clubes insolventes descenderían a la tercera división.

Esta sería la cuarta huelga en la historia de la liga, pero la primera desde 1984.