Una corte de Shanghai condenó el miércoles a un chino quien admitió haber asesinado a un taxista neozelandés antes de huir a su país a 15 años en prisión.

La Segunda Corte Intermedia de Shanghai entregó la condena al citar el remordimiento de Xiao Zhen en torno al asesinato como una razón para no aplicarle una condena más dura.

Xiao, de 24 años, fue arrestado el año pasado en China por el presunto asesinato del taxista Hiren Mohini, de 39 años, ocurrido en enero del 2010 en Auckland. Fue juzgado en Shanghai por que China y Nueva Zelanda no cuentan con un tratado de extradición.

El juez que leyó el veredicto no ofreció más comentarios. Xiao fue condenado no por asesinato, sino por un delito contemplado en las leyes chinas que se traduciría en español como "agresión intencional".

El policía neozelandés Hywel Jones, quien asistió al juicio pero no habló durante el proceso, señaló que la decisión fue "justa" y agregó que planeaba regresar a Nueva Zelanda.

La tía de Xiao, Li Liping, indicó que la familia no cree que el hombre apele a la sentencia.

"Debe ser castigado. Es nuestra culpa por no haberlo educado bien", agregó la mujer.

La prensa de Nueva Zelanda informó que el gobierno le había prometido a Xiao que no enfrentaría la pena capital si era hallado culpable.

China no extradita a sus ciudadanos por ley y prefiere enjuiciarlos en su territorio independientemente al tipo de delitos que cometieron. El número de casos parecidos podría aumentar pues cada vez más ciudadanos chinos viajan y viven fuera del país, lo cual abre la puerta a complicaciones legales.

La cooperación con naciones extranjeras que se oponen a la pena capital en casos similares, por ejemplo, para que ofrezcan pruebas a menudo dependen en que las autoridades deben prometerles que no aplicarán la pena capital, que es utilizada en China más que en ningún otro país del mundo.

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El investigador Fu Ting contribuyó con esta información.