La hora del arrepentimiento llegó de nuevo para el abridor venezolano de los Cachorros de Chicago, Carlos Zambrano, después que el pasado viernes abandono al equipo tras ser expulsado del partido que disputaron contra los Bravos de Atlanta y quiere seguir con ellos, si así lo desean.

Zambrano habló hoy con los periodistas por primera vez desde que ocurrió el incidente y dejó claro que quiere volver a lanzar para el equipo y que simplemente estaba exasperado cuando manifestó a algunos colaboradores de los Cachorros que pensaba retirarse.

El polémico lanzador venezolano dejó muy clara su intención de querer seguir con los Cachorro, que lo tienen suspendido durante un mes sin derecho a suelto.

Zambrano señaló que no tiene ninguna duda de dus intenciones ya que los Cachorros han sido como una familia para él y de hecho ha visto como se han ido muchos peloteros y el siempre ha seguido.

"Quiero seguir lanzando para los Cachorros", subrayó. "Fue un momento de frustración el viernes y lancé tan mal que me quería retirar, porque no quiero ganar 18 millones de dólares y lanzar basura como si tuviese un salario de dos millones".

Zambrano retiró todas sus pertenencias del casillero asignado en el Turner Field de Atlanta, donde jugó el equipo, y dijo que se iba a retirar después de haber cedido cinco jonrones y salir expulsado en la derrota por 10-4 ante los Bravos, en la que hizo dos lanzamientos que pasaron cerca del cuerpo y cabeza del tercera base Chipper Jones.

El venezolano explicó que quiso volver al estadio al día siguiente, pero que su representante Barry Praver le dijo que no lo hiciera "porque estábamos en el medio de las conversaciones con el sindicato y los Cachorros".

Tras este nuevo incidente del temperamental lanzador, los Cachorros lo mandaron el sábado a la lista de descalificados y dijeron que no recibiría su paga ni participaría de actividades del equipo por 30 días.

Entre sus antecedentes, Zambrano carga con una pelea con el entonces receptor del equipo Michael Barrett y una discusión en la banca con el primera base Derrek Lee el año pasado, que lo llevó a la lista restringida y a sesiones de terapia de como controlar los impulsos de furia.

Este año, el venezolano dijo que los Cachorros eran "vergonzosos" y "un equipo de Triple A" y criticó al cerrador dominicano Carlos Mármol por conceder un imparable que empató un partido.

Pero Zambrano no tiene tampoco mucho de que presumir en el apartado individual ya que tiene marca de 9-7 y una efectividad de 4.82 por partido.

"Me siento mal conmigo mismo, con mi actuación, con lo que estoy haciendo o estaba haciendo en la temporada. Es exasperante", admitió Zambrano. "Me hundo cada vez que salgo al montículo y concedo ocho carreras. No soy yo y quiero hacer lo mejor", valoró.

Zambrano reconoció que tiene una buena relación con el piloto de los Cachorros, Mike Quade, y elogió al gerente general Jim Hendry, pero no entiende porque le sancionaron.

"Si los Cachorros me reciben, volveré al equipo", destacó Zambrano. "Si deciden hacer otra cosa, tendré que jugar para alguien más. En el fondo de mi corazón, seré un Cachorro para siempre".

El lanzador venezolano también dijo sentirse muy agradecido por el apoyo que recibió de ex peloteros como el dominicano Sammy Sosa y su compatriota el piloto de los Medias Blancas de Chicago, Ozzie Guillén.

También compañeros como los dominicanos Alfonso Soriano y Carlos Peña, junto con Jason Giambi y Marlon Byrd, le han enviado mensajes de texto para darle su apoyo.

Por su parte, el sindicato está estudiando el asunto de la suspensión de sueldo con la que ha sido castigado el polémico lanzador venezolano.