Las luchas internas de poder en Irán están pasando al terreno electoral, donde las fuerzas políticas ultraconservadoras se agrupan para respaldar candidatos con vistas a los comicios parlamentarios del año próximo y castigar a los aliados del presidente Mahmud Ahmadineyad.

El recién formado bloque de 15 facciones ultraconservadoras — unidas por lealtad absoluta al líder supremo Ayatola Alí Jamenei — representa un poderoso esfuerzo para expandir el control sobre el sistema político antes de las elecciones presidenciales de mediados del 2013.

Es además una oportunidad para vengarse de Ahmadineyad por desafiar la autoridad de Jamenei hace unos meses con actos como boicotear reuniones del gabinete en una disputa sobre el nombramiento del titular de la agencia de espionaje.

Ahmadineyad es visto ahora como un paria político por muchos por pasarse de la raya, virtualmente asegurando que la teocracia va a impedir que sus partidarios sean candidatos a la presidencia cuando expire su segundo periodo de gobierno.

"Las elecciones venideras en Irán van a enviar el mensaje de que incluso las disensiones mínimas se han acabado y que lealtad al sistema es lo que importa", dijo Sami Alfaraj, director del Centro Kuwaití de Estudios Estratégicos. "Los gobernantes de Irán quieren mostrar al mundo una imagen fuerte".

Para Occidente, en tanto, eso significa lidiar con la recuperación del régimen que aplastó a la oposición luego de la controversial victoria de Ahmadineyad en las elecciones del 2009.

Las políticas en Irán parecen estar firmemente en las manos de sus dos poderes — los clérigos y la Guardia Revolucionaria — y los comicios pudieran traer posiciones aún más radicales en asuntos como el programa nuclear del país y el respaldo a facciones extremistas como Jezbolá en Líbano y Hamas en Gaza.

Las elecciones parlamentarias han sido tradicionalmente "un barómetro útil para tratar de predecir el resultado de los comicios presidenciales que les siguen", dijo Meir Javedanfar, un analista de asuntos iraníes fincado en Israel.

Se espera, dijo, que muchos candidatos pro Ahmadineyad para las elecciones de marzo del 2012 sean descalificados por el Consejo Guardián, el organismo que decide quién puede ser candidato en comicios. Los posibles ganadores: ex aliados de Ahmadineyad que ahora se oponen al presidente.

"Esto se ajusta a la idea de Jamenei de que mientras menos poder tenga Ahmadineyad, menos problemas puede causar", dijo Javedanfar.

Ahmadinejad ya ha pagado un alto precio por desafiar al sistema.

Decenas de sus aliados han sido arrestados en los últimos meses — incluidos cuatro altos funcionarios del gobierno — luego de que el presidente se resistiese al nominado por Jamenei para ministro de inteligencia.

Al otro lado del espectro político, líderes reformistas han dicho que pudieran boicotear los comicios parlamentarios, por temer que sean manipulados en favor de una victoria aplastante de los conservadores.

"Los reformistas aún no han decidido si boicotean o no los comicios", dijo Mohammad Javad Haqshenas, ex director del proscrito diario reformista Etemad-e-Melli, que era propiedad del líder opositor Mahdi Karroubi, cuyo paradero se desconoce.

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Murphy reportó desde Dubai.