Un inmigrante guatemalteco, que entró a Estados Unidos sin autorización legal, fue sentenciado el lunes a 20 años de prisión por dirigir una red de tráfico de personas en los que hombres y mujeres eran mantenidos cautivos, sin alimento y eran agredidos físicamente hasta que sus familiares pagaban miles de dólares.

Pedro Marcos Marcos, de 29 años, podría haber sido condenado a cadena perpetua después de declararse culpable en octubre de delitos graves. El fiscal Ivan Klein pidió una sentencia de 10 años al decir al juez federal de distrito que el acusado creció en "circunstancias primitivas" en Guatemala.

El juez dijo que Marcos Marcos mostró un cruel desprecio por las víctimas en el caso, pero que una sentencia de por vida era excesiva para los crímenes que cometió. También ordenó que el guatemalteco pase cinco años en libertad condicional.

Los fiscales informaron que Marcos Marcos ordenó el trato brutal a un salvadoreño que fue rescatado en 2009 después de ser atacado con una picana para ganado y mantenido en una casa de seguridad en Lancaster sin ropa ni cobijas.

La víctima dijo a los investigadores que sus captores lo golpeaban repetidamente y lo dejaban días sin comer hasta que pudieron juntar 6.000 dólares en cuotas por contrabando.

Un reporte de la policía señalo que Marcos Marcos también dirigió otra casa de seguridad en San Bernardino donde varias personas eran retenidas por la fuerza, inclusive a una mujer que fue violada varias veces cuando sus familiares no pagaron rescate.

El guatemalteco fue sentenciado en 2004 por albergar a personas que entraban sin autorización legal a Estados Unidos en un caso presentado por las autoridades federales en Arizona.