Los altos precios de los alimentos, que están alcanzando máximos históricos, y la continua volatilidad de materias primas en los mercados están poniendo en riesgo a los más pobres del mundo, advirtió hoy el Banco Mundial (BM).

La institución señaló en su último Observatorio de Precios de los Alimentos que los alimentos siguen siendo "significativamente" más altos que hace un año y están cerca del nivel récord marcado en 2008.

Los precios de los alimentos en julio fueron un 33 por ciento más altos que el año anterior, mientras que los precios del crudo aumentaron un 45 por ciento, un aumento que afecta a los costes de producción y al precio de los fertilizantes, que subieron un 67 por ciento durante el mismo período.

Según el informe, alimentos básicos como el maíz y el trigo, subieron un 84 por ciento y un 55 por ciento, respectivamente, mientras que el azúcar, un 62 por ciento, y aceite de soja, un 47 por ciento.

"La continua alza de los alimentos y el bajo nivel de existencias indican que todavía estamos en la zona de peligro con las personas más vulnerables", dijo el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, en un comunicado.

Zoellick señaló que "la vigilancia es vital dada la incertidumbre y la volatilidad que existe hoy en día" ya que la incertidumbre sobre la economía mundial, combinada con la situación política en Oriente Medio y África del Norte pueden contribuir a mantener los precios volátiles del petróleo en el corto plazo, indica el informe.

Los precios siguen siendo inestables en todos los países, como demuestra las diferencias del costo del maíz, que subió más del cien por cien en Kampala, Mogadiscio y Kigali en los 12 últimos meses hasta junio, mientras que cayó un 19 por ciento en Puerto Príncipe y Ciudad de México.

En medio de estas grandes variaciones, los precios internos de productos de primera necesidad aumentaron bruscamente en una serie de regiones en el trimestre pasado, especialmente en América Central y América del Sur y Este de África.

El informe también advierte de que un aumento sostenido de precios de los alimentos están impulsando la inflación en algunos países como Etiopía y Guatemala, entre otros.

En cuanto a la situación en Somalia, donde se ha declarado una situación de emergencia debido a la hambruna, el BM recuerda que en los últimos tres meses han muerto más de 29.000 niños menores de cinco años y 600.000 permanecen en situación de riesgo.

La actual crisis, a la que se ha sumado una prolongada sequía, amenaza a más de 12 millones de personas, en particular en las áreas en conflicto, que han obligado al desplazamiento interno de miles de somalís.

De los 3,7 millones de personas que están padeciendo la crisis en Somalia, 3,2 millones se encuentran bajo "necesidad urgente" y 2,8 millones de los damnificados se sitúan en la zona del sur.

"En ninguna parte se combinan los altos precios de los alimentos, la pobreza y la inestabilidad para producir el más trágico sufrimiento como en el Cuerno de África", lamentó Zoellick, quien señaló que el BM está aumentando su ayuda a corto plazo para los más necesitados y las personas más vulnerables en Kenia y Etiopía.

No obstante, subrayó que la ayuda a largo plazo es "fundamental" para construir cultivos resistentes a la sequía y que se adapten al clima.

El BM informó de que ha destinado 686 millones de dólares para mejorar la situación social, fomentar la recuperación económica y la resistencia a la sequía en el Cuerno de África.