El vicepresidente de EE.UU., Joseph R. Biden, comienza mañana una gira por Asia marcada por las actuales turbulencias económicas y en la que uno de los principales objetivos es entablar una relación con las próximas autoridades chinas.

Biden, en su primera visita a la región como vicepresidente del país, se desplazará a China, Mongolia y Japón para una gira de ocho días.

El viaje llega en momentos de fuertes turbulencias en la economía global, que han llevado a China a exigir públicamente, a través de un editorial de la agencia de noticias estatal Xinhua, responsabilidad en su política fiscal a Estados Unidos.

Durante su estancia en China, de cuatro días y la etapa más importante del viaje, el vicepresidente estadounidense transmitirá a las autoridades de la República Popular que EE.UU. está decidido a hacer frente a sus desafíos fiscales.

"El vicepresidente estará en una buena posición para tratar sobre el sólido acuerdo para reducción del déficit que hemos concluido recientemente", subrayó la subsecretaria del Tesoro para Asuntos Internacionales, Lael Brainard, en alusión al acuerdo para aumentar el techo de la deuda que prevé recortes del gasto público de 2,1 a 2,4 billones de dólares.

"Evidentemente, Estados Unidos tiene la capacidad, la voluntad y el compromiso de atajar nuestros principales desafíos fiscales y económicos", indicó la alta funcionaria.

La relación económica entre EE.UU. y China ha adquirido gradualmente mayor importancia global e interdependencia en los últimos años, en los que Pekín se ha hecho con el control de cerca de 1,2 billones de dólares en deuda del Tesoro estadounidense, el mayor tenedor extranjero del mundo.

Por su parte, EE.UU., la primera potencia económica del mundo, es uno de los principales clientes de las exportaciones chinas.

Precisamente, uno de los mensajes que llevará Biden a Pekín será la necesidad de que China ahonde en la transformación de su economía en una basada en las exportaciones a otra donde la demanda interna tenga mayor peso, algo que, según considera EE.UU., beneficiará al mundo entero ante la debilidad de los mercados tradicionales.

El vicepresidente transmitirá también el mensaje ya tradicional de Washington: la necesidad de que China permita una flotación más libre de su divisa, el yuan.

No obstante, recordó Lael Brainard, desde junio de 2010 el yuan se ha apreciado cerca de un 7 por ciento con respecto al dólar en términos nominales y aún más si se tiene en cuenta la inflación.

"El tipo de cambio permanece infravalorado sustancialmente, pero hemos visto importantes progresos hasta el momento", indicó la subsecretaria, quien señaló que "necesitamos seguir trabajando en ese frente" y Biden "llevará el mensaje de que debemos continuar trabajando para que los trabajadores y empresas de EE.UU." puedan competir en condiciones de igualdad.

Pero si la visita del vicepresidente tendrá un importante contenido económico, también desarrollará un importante cometido político.

Biden, quien también visitará la ciudad china de Chengdu, en la provincia occidental de Sichuán, se reunirá en Pekín con el presidente, Hu Jintao, y el primer ministro, Wen Jiabao. Pero, significativamente, dedicará la mayor parte de sus reuniones al vicepresidente, Xi Jinping, el líder "in pectore" del país.

Según el responsable para Asia en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Daniel Russell, será la primera vez que un funcionario de EE.UU. de tan alta categoría pase una cantidad significativa de tiempo con Xi, con quien abordará "toda la gama de asuntos en nuestra relación bilateral y en la región".

"Es un ejemplo de nuestra inversión en el futuro de la relación chino-estadounidense... Procuramos mantener relaciones habituales y de alto nivel con los líderes chinos como manera de garantizar que podamos hablar directamente y con autoridad sobre toda la gama de asuntos en los que trabajamos", declaró Russell.

En Mongolia, donde permanecerá el día 22, Biden se reunirá con las autoridades del país, parte de los intentos de EE.UU. de intensificar sus relaciones con las potencias emergentes en la región.

Entre el 22 y el 24, el vicepresidente se trasladará a Japón, donde se reunirá con el primer ministro Naoto Kan y visitará la ciudad de Sendai para transmitir el apoyo de Estados Unidos a ese país tras el terremoto, tsunami y accidente nuclear del pasado marzo.