Los cuatro tripulantes que participaron en la última misión del Atlantis que marcó el fin de la era de los transbordadores de EE.UU., pidieron hoy seguir apoyando el programa espacial de la NASA, entre cuyos objetivos está alcanzar Marte en 2030, un viaje que calificaron de "fascinante".

"El programa está vivo (...) hay que continuar viéndolo y esperar la llegada de la industria privada e incluso el turismo. Van a ver cosas fascinantes", comentó hoy la astronauta Sandra Magnus durante una charla con un grupo de estudiantes en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York.

Magnus respondió a las preguntas de los jóvenes junto al comandante Chris Ferguson, el piloto Dough Hurley y el especialista de misión Rex Walheim, en su primer encuentro con el público desde que el pasado 21 de julio fueron recibidos como héroes en el Centro Espacial Kennedy de Cabo Cañaveral (Florida).

La agencia espacial estadounidense dijo que no renuncia a su objetivo de alcanzar un asteroide e incluso llegar a Marte en 2030. "Claro que nos gustaría, sería un viaje fascinante pero larguísimo", respondió Walheim cuando uno de los estudiantes le preguntó por la posibilidad de un viaje a Marte.

Por su parte, Magnus afirmó que tanto ella como sus compañeros se sintieron "muy honrados" de haber protagonizado el último viaje de un transbordador espacial de Estados Unidos, una experiencia que calificó de "irrepetible y maravillosa".

"Cuando empezamos la misión, no sabíamos que iba a ser la última, y luego cuando ya nos lo comunicaron, no nos dimos cuenta hasta casi el final. Fue un gran honor y una tremenda suerte", reconoció la astronauta.

Con el regreso de la misión STS-135, la NASA dio por concluido el programa de los transbordadores espaciales tras treinta años de servicio, aunque continuarán los vuelos tripulados y los trabajos en la Estación Espacial Internacional (EEI).

Desde que el 12 de abril de 1981 fue lanzada la primera misión del Columbia, la STS-1, un total de 355 personas de 16 países volaron 852 veces a bordo de este transbordador y sus sucesores, los legendarios Challenger, Discovery, Atlantis y Endeavour.

En estas más de tres décadas, los transbordadores de la NASA escribieron algunos de los capítulos más fascinantes de la navegación aeroespacial, desde su acoplamiento a la estación rusa Mir y a la EEI, hasta el lanzamiento del telescopio espacial Hubble.

El Atlantis, cuyo próximo destino es el museo del Centro Espacial Kennedy para "admiración" de las generaciones futuras, regresó a la Tierra el pasado 21 de abril, tras haber completado 200 órbitas terrestres y haber recorrido 8,5 millones de kilómetros.

Durante su misión, en la que estuvo acoplado 8 días, 15 horas y 21 minutos a la EEI, llevó más de 4.000 kilos de piezas de repuesto y suministros, incluidos más de 1.200 kilos de comida, además de experimentos como un proyecto para desarrollar una vacuna contra la salmonella.