Al menos 400.000 personas se han visto afectadas por las fuertes lluvias que han inundado un distrito y zonas colindantes en la provincia sureña paquistaní de Sindh, informó hoy a Efe una fuente oficial.

El portavoz de la Autoridad Nacional de Gestión de Desastres (NDMA, por sus siglas en inglés), Imtiaz Mohyudín, aseguró que la situación está "bajo control" y gran parte de la población del distrito de Badín ha sido evacuada, sin que se registraran víctimas mortales.

"El Gobierno ha avisado a la gente de la zona de que no debe permanecer ahí", explicó el portavoz.

Como parte del dispositivo para evitar que las lluvias monzónicas causaran estragos como hace un año, las autoridades han reubicado a un millón de personas en Sindh, algo que empezaron a hacer antes de las precipitaciones como medida de precaución.

"Los que han sido reubicados están seguros", abundó Mohyudín.

El portavoz informó de que las autoridades de Sindh han habilitado centros médicos para atender a la población.

El primer ministro paquistaní, Yusuf Razá Guilani, visitó ayer las zonas afectadas de Sindh y ordenó a la NDMA y a las autoridades competentes que distribuyan ayuda entre los afectados.

Guilani cifró en 15.000 las tiendas de campaña que, en una primera fase, se habilitarán para dar cobijo a los desplazados.

El primer ministro prometió indemnizaciones para los afectados y sobrevoló las zonas inundadas, entre ellas el distrito de Tando Mohamed Khan.

El Gobierno y las organizaciones de ayuda humanitaria se mantienen bajo alerta este año tras la catástrofe de 2010, cuando murieron 1.767 personas a causa de las inundaciones.

Las torrenciales lluvias, que empezaron a finales de julio del año pasado, se alargaron durante semanas y afectaron a más de 20 millones de personas, según datos oficiales.

Las precipitaciones del monzón golpearon primero a las zonas norteñas del país, menos acostumbradas a las inundaciones que el resto de Pakistán, pero las aguas bajaron luego de forma torrencial a la provincia oriental de Punyab y sobre todo a la sureña Sindh.

Esta última provincia -la más afectada por las inundaciones de este año- es vulnerable porque en ella desemboca el río Indo y las lluvias devastan campos de cultivo, el principal medio de subsistencia de buena parte de su población.

El monzón de 2010 causó pérdidas en Pakistán por valor de 9.700 millones de dólares, según el Banco Mundial y el Asiático de Desarrollo.

La falta de recursos, el precario estado de las infraestructuras y la situación vulnerable de parte de la población, sobre todo en las áreas rurales, contribuyeron a aumentar la dimensión de la catástrofe.