Todas las partes del conflicto de Somalia son culpables de la situación de crisis humanitaria y hambruna que padece este país del Cuerno de África, asegura la ONG de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW).

El informe "No sabes a quién culpar: crímenes de guerra en Somalia", publicado en Nairobi, urge a todos los bandos a "cesar de inmediato los abusos contra la población, exigir cuentas a los responsables y garantizar el acceso a la ayuda y la libertad de movimiento de quienes están huyendo del conflicto y la sequía".

En el texto, de 58 páginas, el director para África de HRW, Daniel Bekele, afirma que "los abusos por parte de Al Shabab y las fuerzas pro gubernamentales han multiplicado enormemente el sufrimiento causado por la hambruna en Somalia".

HRW no culpa sólo al Gobierno transitorio somalí -que cuenta con respaldo internacional- y al grupo islámico radical Al Shabab, vinculado a Al Qaeda, sino que también señala como responsables a los militares de la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM), a otras milicias del país y a la comunidad internacional.

"Todas las partes tienen que tomar medidas urgentes para detener estos ataques ilegales (a la población civil), permitir la entrada de ayuda y poner fin a esta pesadilla humanitaria", agrega Bekele.

El conflicto en Somalia agrava la situación creada por la sequía -la peor en la zona en 60 años, según la ONU- y la consecuente hambruna que azota al Cuerno de África y que mantiene a más de 13 millones de personas en situación crítica en la región.

Varios cientos de combatientes extranjeros luchan en las filas de Al Shabab para derrocar al Gobierno de Transición de Somalia y crear en este país un estado musulmán radical de corte wahabí.

Somalia vive en una permanente guerra civil y carece de un Gobierno efectivo desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré, lo que dejó al país en manos de señores de la guerra tribales, milicias islámicas e incluso de bandas de delincuentes armados.