Las cámaras de televisión ya no serán permitidas en la sala de audiencias para el resto del juicio del ex presidente egipcio Hosni Mubarak, dispuso el lunes el juez que encabeza el proceso.

El juez Ahmed Rifaat aplazó el juicio hasta el 5 de septiembre, fecha en la que Mubarak, su otrora jefe de seguridad y otros seis funcionarios de alto rango afrontarán los cargos de confabulación para asesinar a manifestantes durante el levantamiento popular que devino en la salida del poder de todos ellos.

Las cámaras de la televisión estatal tuvieron permiso de transmitir las primeras dos audiencias hasta hoy, pero Rifaat dijo que decidió prohibirlas antes de que se llame a los testigos.

"Es para proteger el interés general", afirmó el juez.

La decisión de Rifaat de no permitir las cámaras de televisión suscitó las sospechas de Ramadan Ahmed, padre de un manifestante de 16 años muerto durante las protestas.

"Esto no es correcto. ¿Qué seguridad puedo tener para creer en la justicia?", dijo Ahmed, a quien no se le permitió el acceso a la audiencia. "Quiero ver ante mí que se hace justicia".

Sin embargo, los abogados presentes en la sala de audiencia elogiaron la decisión del juez. Más de 100 abogados representan a familias de las víctimas. Algunos se disputaron los lugares e intercambiaron acusaciones de que otros asistían para salir en la televisión.

"La decisión del juez satisface a la mayoría de los abogados que participan en el caso, no a aquellos que quieren salir en la televisión", dijo Gamal Eid, quien representa a varias familias de manifestantes asesinados y quien vio en su oficina la audiencia del lunes.

"Esto nos dará el derecho a cierta calma y concentración, y restituye el sentido de un caso legal, no de un espectáculo".

Eid dijo que deben adoptarse ulteriores medidas para garantizar el acceso al tribunal a los integrantes de las familias afectadas.

Como está enfermo, Mubarak, de 83 años, fue traído en helicóptero al tribunal desde un hospital en el que ha estado detenido en El Cairo desde su primera comparecencia, el 3 de agosto.

El ex gobernante fue introducido en una camilla a la jaula de los acusados en compañía de sus dos hijos, Gamal y Alaa, quienes sólo afrontan cargos de corrupción.

El juicio a Mubarak, quien gobernó de manera autocrática durante 29 años, era una de las principales exigencias de los manifestantes que lo obligaron a dimitir el 11 de febrero.

Su salida fue efectiva después de semanas de protestas y presión de manifestaciones callejeras contra los dirigentes militares del país, que se hicieron cargo del país cuando Mubarak dejó el poder.

Después del aplazamiento de la audiencia, los hijos de Mubarak saludaron a señas a sus partidarios antes de que se les retirara del lugar. Ambos empujaron la camilla rodante en la que se encontraba su padre.

Mubarak fue llevado hasta una ambulancia militar que lo regresó al hospital en el que se encuentra detenido en un suburbio de El Cairo.

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La periodista de The Associated Press, Sarah El Deeb, contribuyó a este despacho.