Japón conmemoró el lunes el 66to aniversario de su rendición en la Segunda Guerra Mundial con sobrias remembranzas en todo el país y un homenaje en Tokio encabezado por el emperador.

Las ceremonias se realizan mientras el país lucha por recuperarse del devastador sismo y maremoto de este año.

El emperador Akihito, cuyo padre dio en 1945 un discurso sin precedentes en la radio nacional para anunciar que la guerra no podía ser ganada, ofreció rezos para las víctimas y esperanzas para la paz en el homenaje del lunes en Tokio. El primer ministro Naoto Kan también asistió.

Las ceremonias anuales coronan una serie de remembranzas de los desastrosos meses de la guerra. También se realizan reuniones cada año para recordar la sangrienta batalla de Okinawa en junio y los bombardeos atómicos en Hiroshima y Nagasaki, ambos a principios de agosto.

"Otra vez sentimos una profunda tristeza por aquellos que murieron y por sus familias", dijo Akihito ante un banco de crisantemos blancos y amarillos erigido en memoria de los fallecidos. "Haciendo una retrospectiva en la historia, esperamos fervientemente no repetir la tragedia de la guerra".

La remembranza de este año fue particularmente dolorosa para Japón, que está luchando por recuperarse del sismo de magnitud 9,0 y del maremoto que dejaron más de 20.000 personas muertas o desaparecidas, desató una crisis nuclear y causó escenas de destrucción que recordaron la devastación vista en 1945.

Kan dijo que Japón debe utilizar esta experiencia para reconstruirse después de su derrota en la Segunda Guerra Mundial como una lección de que puede recuperarse de los desastres del 11 de marzo.